Lo mejor del mundo

martes, 19 de marzo de 2013

29 días, se acorta!!^^

Hoy te traigo más de Ben (Me gusta Ben) Esta es más romántica, es tierna.
Me gustaría decir algo de los personajes:
Leon: es muy tonto con respecto a las indirectas.
Mel: esta medio chapita.
Ben: le agarra un ataque de pánico, no es tan débil.
Geni: se lo que pinzan y sí ama las almas, sobre todo las que son paresias a la de Ben.
Disfruta la historia.


La Culpa en el Pecho (Noviembre de 1946)
Historia de Benjamin
Vago un tiempo por el campo de concentración… Se sentía desolado, triste y también muy arrepentido por todo lo que había hecho cuando estaba vivo.
-¿Acaso puedes perdonarte?- Una voz le susurraba desde que una noche, en la prisión donde lo tenían cautivo su corazón sintió una culpa tan grande que comenzó a comérselo.
-¿Te sienta bien el dolor?- Ben ya no podía sentir su voz, ni su corazón, ni su aliento. Nada, solo esa voz que le proporcionaba un peso inimaginable a su alma.
Y recordaba, también, ese día…
== -Todo estará bien si lo haces, Ben- Otra vez una voz muy en el fondo de su mente le insistía.
-No los veras más, aunque sigas vivo- Y otra voz alabo a la primera.
En sus manos una navaja jugaba con sus dedos.
-¿Todo será mejor?- Preguntó a la nada.
-Hazlo- Dijeron ambas voces. Él con las manos temblorosas comenzó a aproximarla a su cuello-Hazlo- Repitieron ansiosas.
La navaja roso su cuello y una lágrima se deslizo por su mejilla.
-Perdón… otra vez fui egoísta- Dijo dudando de su decisión.
-Hazlo- Las voces dieron el último impulso ya que navaja dibujo una sonrisa en su cuello con una rapidez admirable…==
Toco su cuello, no sentía el dolor del corte, pero era un reflejo que se había convertido en habito. Voltio rápidamente al sentir un ruido y los vio. Parecían tristes.
-¡Leon, no corras!- Gritó Melody.
-Perdón- Dijo Leonard frenando de golpe. Frente a Ben.
Ben estiro su mano con la intención de tocarlo, pero Leon se alejó antes de poder hacerlo.
-¿Qué sentido tiene volver, Leon? Él no está aquí- Dijo Triste ella.
-Lo sé, es solo que…- Estaba destrozado, tanto como para evitar hablar de eso-Me olvide algo- Leon sujetó la mano de Mel, quien luchaba para caminar en los escombros.
-¿Qué te olvidaste?- Ella estaba sorprendida.
-Es solo una excusa, Ben- La voz volvió.
-Algo…- Contesto Leon dolorido.
Caminaron con lentitud hasta el cuarto que compartían los tres. Que, por suerte, seguía en pie. Ben los siguió minuciosamente.
Todo estaba muy gastado y pensar que solo habían pasado cuatro meses. Las sabanas de la cama donde ellos solían dormir estaban apolilladas.
-Que descuidado se ve todo- Dijo Mel abriendo el placar.
-Sí, pero el olor de él sigue aquí- Comentó Leon abrazando una almohada.
Mel lo miró preocupada, se veía muy triste.
-Leon…- Lo llamó.
-Sí- Al mirarla se sonrojo porque de un instante a otro ella estaba sin camisa sentada en la cama, de espaldas a él -¿Qué haces?- Preguntó con voz temblorosa.
-Solo me quería poner esto, espera- Tomó un saco que estaba sobre la cama-Es lo único que no se arruino- Se lo puso.
Se paró y lo lucio. Le quedaba muy grande y el haberse sacado la camisa no tenía sentido ya que era un simple saco.
-¿Por qué estás en corpiño?- Preguntó sonrojado.
Ben se sintió mal porque nunca le había enseñado a interpretar las indirectas de las chicas.
-¿Crees que están así hace cuatro meses?- Preguntó aquella voz, pero Ben no podía contestar.
-Sos…- Dijo algo harta.
-¿Qué te pasa?-
León enserio estaba confundido.
-¿Cómo…?- Contuvo su enojo ya que recordaba la situación de Leon.
Se acercó y con una seña le indico que la dejara acostarse en el lugar de la almohada. Al acostarse él preguntó:
-¿Estas cómoda?- No entendía nada, pero si ella quería eso… Le daría todo.
-Permiso, me gustaría desprender tú camisa- Susurró ella con un tono extraño (para él).
Una vez que los desabotonó lo abrazó, él la rodio con sus brazos haciendo que su piel rosara la de ella. Sus cuerpos calientes se fundían en el abrazo y aunque no era lo que Mel quería se sintió satisfecha.
-Creo… que te amo- Dijo Leon con un tono cálido y dulce.
Ben se fue todo le parecía maravilloso, pero él era egoísta (según él) y no podía soportarlo. Corrió y lloró sin reprimir ninguna lágrima. No debía ocultarse de nadie… o eso creía.

Ella caminaba, aburrida por el mundo de los humanos. Hace mucho que no estaba en ese lugar, no lo extrañaba, pero… solo había decidido echarle un vistazo.
Todo era distinto, demasiado. No estaba en el mismo país, pero igual parecía distinto. Caminaba por la vereda revisando cada detalle que la maravillaba más y más.
Vio a un hombre correr por las calles, atravesando los autos con rapidez.
-Un alma- Dijo en voz baja-Perfecto- Y sonrió traviesa.

El dolor (que era lo único que sentía) le comía el pecho. Él escapaba de algo de lo que no podría escapar nunca, pero de todas formas él corrió.
Paró, pero no porque estuviera cansado si no porque cayó en que era tonto y no serviría de nada. Deseaba irse a un lugar mejor.
-No podes escapar, a menos que lo afrontes, pero eso, mi querido Ben, es imposible- Se tiró al piso y tapándose los oídos gritó sordamente.
-¿Con que sentido?- Preguntó una voz.
-Si nadie te escucha- Respondió la otra.
-Deseas imposibilidades-
-¿Te rendirás?-
Como nada era real Ben siguió gritando silencio y las voces siguieron charlando entre ellas. Pudo haber seguido así para siempre, pero una voz ajena a las otras lo distrajo.
-Podrías dejar de gritar te vas a arruinar la garganta- Dijo la bajita que hacía rato lo había visto.
Ben se limitó a pararse y extenderle la mano. Voz no era algo que tenía por el corte en su garganta.
-No hablas- Al estrechar la mano del hombre de más de dos metros (según ella que era muy chiquita) pudo ver el tajo profundo en su garganta-¿Te mataron o te mataste?-
Él con los dedos hiso un dos.
-Ven, conmigo- Ella tomo la mano de Ben y comenzaron a caminar-¿Cómo dijiste que te llamabas?- Un silencio  se produjo-Cierto-
-Tú nueva amiga es algo tonta, Ben- Dijo una voz, pero él no la escucho.
-Me molesta que no hables- Dijo ella, usaba un tono crudo y serio. A Ben le agradó.
Caminaron en silencio por unas horas, hasta llegar una vieja casa. Todo estaba más desgastado de lo que ella lo recordaba, pero eso le daba cierta belleza que ella le agradaba.
-¿Y este lugar horrible?- Preguntó con despreció una de las voces.
-Esta es mi casa, bueno la verdad no lo es, pero el punto es que la uso cuando vengo a la tierra y es lo mismo- Soltó la mano de Ben y desapareció detrás de una puerta.
Ben se sentó en el suelo de la circular recepción, sintió soledad. Se sintió chiquito por la inmensidad del lugar. Serró los ojos. Mil cosas recorrieron su mente, entonces lo recordó y el dolor volvió.
El nombre revotaba por cada rincón de su cabeza. Lloró.
-No llores, no te dejare solo- La voz de la chica lo sobresaltó, ocultó su rostro al encogerse-Ven, levántate, dale-
A duras penas se levantó y se acercó a ella. Como estaba cansada de que él le quedara tan alto con una seña le pidió que se arrodillara frente a ella.
Ella unto una baba blanca en el cuello de Ben con extremo cuidado.
-Mira con esto tu herida va a sanar y vas a poder hablar, pero no quiero quedar sorda, así que no me hables todo el tiempo- Sonaba intolerante y molesta, pero él por alguna razón sonrió. Le caía muy bien la chica que tenía en frente.
Pasaron unos minutos y ella dijo con una voz algo cordial:
-Soy Genevieve ¿Vos?-
-Benjamin- Dijo tranquilo como si nunca la hubiera perdido.
Geni río. A ella le gustaba mucho la voz de Ben.
-¿Cómo te mataste?- Preguntó ella.
-Con una navaja- Sus frases eran cortas y directas. Su voz era profunda y parecía esconder mucho. Geni se fascino.
Ella se sentó en el mismo piso y preguntó:
-¿Qué pensás que soy?-
-Un Demonio- Dijo sin tener que pensarlo ni un segundo.
-¿Cómo…?- Ben la interrumpió diciendo:
-Lo supe, fácil, no sos la primer que veo y también supongo que quieres comerme- Su voz era serena, no tenía miedo porque creía que sabía cómo arreglar todo.
-Me parece que te dejare vivir un poco más- Dijo Geni divertida.
-¿Por qué almas?- Preguntó él.
-Son lo más rico, sobre todo almas como vos- Sonrío diabólicamente.
-Me alegro, si me voy a morir para siempre ¿Me dejarías hacer algo, sin preguntar qué?- Ben se divertía y lo reflejaba mucho su voz.
Geni río, al asentir. Ben la rodeó con sus brazos y la besó.
Ninguno sintió lo que había pensado, es más fue todo lo contrario. Ambos cayeron a los pies del otro sin poder resistirse. Los corazones que disimulaban no tener se volvieron uno y su calor aumentaba. Se separaron.
-¿Sentiste algo?- Preguntó Ben.
-No, no tengo corazón ¿Tú?- Dijo con tono superior ella.
-Sí- Su voz sonó tan sincera. Él jamás mentía.
Geni lo miró sorprendida y por un leve momento una pisca de ilusión la ilumino, pero luego recordó todo.
-Idiota- Dijo cortante.
Ben no se sorprendió. No la esperaba, pero tampoco lo sorprendió.
-¿Por qué?- Preguntó tranquilo. Aun abrazaba a Geni.
-No confió en nadie, ni en nada- Dijo triste.
-¿Hay una razón, Geni?- En ese momento algo encendió su corazón. No sabía si fue su tono de voz o la manera en la que dijo su nombre.
-Siempre se alejan- Su voz se oyó triste y comenzó a llorar.
-Yo jamás me iría, no tengo razones para hacerlo- La abrazo más cálidamente.
-Promételo- Pudo escucharse apenas.
Él río.
-Por mí- Dijo con toda la sinceridad del mundo.
Ella lo abrazo muy fuerte.
-Sos asombroso-
-¿Vos… que me prometes?- Dijo entre risas.
-Que no tendrás que preocuparte más por tu vida pasada- Y lo besó.
Y así se cerraba una promesa muy provechosa. A él le daría una vida nueva y ella tendría a alguien que no la dejaría ni aunque se lo pida.


Quiero hacer una pequeña aclaración por las dudas: Ellos no están juntos porque se enamoren, si no por una promesa. ^^ Gracias.
ATENCION: los que quieran leer la historia central se pasan por:
loamarillodelsol.blogspot.com.ar
Los quiere mio!!

lunes, 18 de marzo de 2013

30!! ^^

Hoy publico la segunda parte, que se titula:


Ojo por Ojo, Diente por Diente (1946)
Historia de Benjamin
== Ella era la mujer más hermosa del mundo (Según los ojos de él).
Ella caminaba tranquilamente por la habitación, cuando de repente varios militares entraron en la misma. Pararon de golpe y de entre ellos él, su más grande amor, fue arrojado cayendo sobre los pies de la morena de piel blanca.
-Ben- Se agacho para ayudarlo-¿Te encuentras bien, mi amor?- Él levantó la mirada, pero a ambos los apuntaron.
-No te preocupes, Ángela todo va a estar bien- Le susurró él asustado.
Los militares los agarraron y los llevaron hasta el edificio donde estaban las cámaras de gas.
-¿Qué van a hacer?- Preguntó Ben asustado.
-Matar a la judía traidora- Volvieron a tirarlos al piso.
Él la miró sorprendido.
-¿Qué?- Dijo él.
Ella lo miró asustada, triste. Tenía un nudo en la garganta, ambos.
-Mire usted mismo teniente, ella tiene la estrella- Y todos la señalaron.
No quería mirar, no iba a averiguarlo, no… pero ella se adelantó y se sacó la venda (supuestamente tenia salpullido) dejando al descubierto una estrella de David amarilla.
-¿Por qué, no me dijiste nada?- Susurró él.
-No quería involucrarte, por eso perdón y por lo que hare- Contestó ella en el mismo tono de voz- El teniente, no sabía nada, haci que él no merece morir- Dijo a todos.
-¿Qué crees que haces?- Vuelve a susurrarle.
-Te salvó, tonto y que ni se te ocurra salvarme, porque no te lo perdonare nunca- La tomaron y la metieron en la cámara de gas.
Para él todo comenzó a ser muy lento, no podía luchar con la voluntad de ella. No podía salvarla. Se paralizó y la vio morir con una tristeza inexplicable…==
Abrió los ojos con pánico. Miró un poco a su alrededor y suspiró. Recordaba ese momento con detalle aun le dolía, pero no tenía que preocuparse por eso debía cuidar de Leon. Además hace dos años que Melody estaba con ellos y ella era, para Ben la más grande de las responsabilidades.
Se levantó para comenzar a vestirse.
-Ben… es muy temprano ¿Por qué te levantas ahora?- La voz ronca de Leon rompió el silencio que Ben había intentado mantener.
-Un teniente, debe levantarse más temprano, cabo- Ben se sentó junto a su joven amor y se apoyó sobre su espalda.
-No me jodas, Ben- Dijo Leon al reír.
-¿Cuántos años cumplís? Jamás me dijiste tu edad- Susurró Ben al oído de Leon.
-Veintiuno…- Lo dijo con todo el pesar. No era fanático de los años, además, a los 21 años, en el ejército ya tenías suficiente edad para matar judíos en los fusilamientos…
-¿Y, tú tristeza se debe a que eres un adulto y puedes ir a un fusilamiento o… hay algo más?- Preguntó Ben, apoyando su nariz en el rostro de Leon.
-Porque odio crecer- La voz de Leon preocupo deliberadamente a Ben, Quien no tuvo más opción que obligarlo a sonreír o algo por el estilo.
Metió su mano por debajo de las sabanas y acarició a Leon para abducir su risa.
-No- Leon comenzó a reír, pero Ben comenzó a tener otras intenciones porque cada vez bajaba más-Ben…- Leon se sonrojo.
No tenía ropa puesta de ningún tipo y estaba boca abajo. Era una posición que Ben no podía resistir, pero al sentir el primer gemido de Leon abandonó sus intenciones sentándose en la cama.
-¿Qué pasó…?- Al Leon levantarse vio que Ben estaba jadeando y su rostro estaba rojo, más de lo común.
-Perdón, no sé lo que me paso, fue muy extraño. Sentí que gritabas de dolor- Se miraron, extrañados.
De pronto tocaron la puerta.
-¡Pase!- Gritaron al mismo tiempo.
-Buen día, buen día. Yo sé que es muy temprano y se los escucho ocupados, pero teniente…- Ella miró a Ben-Vístase por favor- Se tiró a la cama y se escondió tras Leon. Estaba más que sonrojada.
-Lo tuyo es extraño, no puedes verme sin remera. En cambió puedes acostarte con Leon, quien está completamente desnudo- Dijo Ben poniéndose una camisa.
-Vera usted, yo soy extraña- Mel contra ataco con una voz desafiante y sensual.
Ben soltó una carcajada. La miró y dijo sentándose para ponerse las botas:
-¿Qué era tan importante, Mel?-
-Sí, un una hora abra un fusilamiento- Lo dijo tan tranquila, que para Leon fue raro.
Ella al igual que Ben parecía no inmutarse con esos temas, pero Leon estaba más que pálido.
-¿Qué?- La voz de Leon era casi inaudible y que le faltara el aire no ayudaba.
-No me digas, que te da asco- El tono burlón de Mel hirió a Leon y enfureció a Ben.
-No digas esas cosas, él a diferencia de nosotros tiene corazón- La voz seria y dura de Ben, la callo.
-Melody, veni conmigo. Tengo que hablar con voz- Ben se levanta y se para en la puerta.
Al salir ella Ben miró a Loen, que aún seguía es su mundo pensando como haría para hacerlo. Cundo él sintió la mirada de Ben lo miró.
-¿Qué pasa?- Los ojos tristes de Leon lo enternecieron y unas ganas desesperadas de besarlo lo inundaron, pero no había tiempo.
-Cambiaté y… por favor no estés haci ¿Si?- Ben le sonrió y salió de la habitación.
Se sentó junto a Mel en los sillones y la miró. Se sentía tonta por haber abierto la boca innecesariamente, era un mal hábito suyo.
-¿Te come la culpa?- Dijo con ese tono sarcástico que adoraba usar con ella.
-Y me duele…- Contestó sin mirarlo.
-¿Cómo es el tema del fusilamiento de hoy, secretaria?- Su tono cambió, era más cálido.
 -Sí- Una sonrisa se dibujó en el rostro de Mel-Es en la frontera este, son más mujeres que otra cosa y todas son jóvenes- Dijo acompañando con gestos.
-¿Son muchos?- Ben se levantó y comenzó a servir café.
-No, son unos 20 o 30, cuando mucho- Hablaban tan tranquilos y con una fluidez tan extraña, que para Leon que los escuchaba, era horrible.
-Mm… Son bastantes. Gracias por el café, Melody- dijo algo dudoso.
-Sí a Leon no le gusta ¿Por qué se enlistó?- Mel se acostó sobre el sillón.
-Mi padre me apuntó con una calibre 14…- La voz de Leon le puso los pelos de gallina a Mel, quien se levantó asustada.
-Perdón…- Dijo ella instintivamente.
-¿Por qué lo hiso él, no tú?- Se sentó junto a ella y la abrazó-Sé que quieres ocultar tu tristeza, pero con nosotros no tienes porque-
El abrazo era tan cálido que Melody casi lloro, pero era más fuerte que todos o eso quería aparentar.
-Yo no tengo que esconder nada y no me abraces haci que no gusta- Lo apartó y le dio la espalda.
-Que espectáculo, pero ya está. Mejor nos vamos- Ben como siempre no podía no meterse, no le gustaba que la niña esa lo trataba, pero si lo defendía siempre jamás se convertiría en un hombre.
Caminaron una distancia considerable, al llegar escucharon los llantos desesperados. Leon tembló y comenzó a caminar más lento.
Mel lo notó y le sujetó la mano.
-Tranquilo- Susurró.
Ben se limitó a acercarse a la fila de su escuadrón. Cuando Mel y Leon se pusieron en posición se aclaró la garganta y dijo:
-Hoy como todos ya se han enterado tendremos un fusilamiento. Ven es estas personas…-
Un hombre sujetó a Ben y grito:
-¡No tiene corazón, hijo de satán!-
Ben se había hartado de la misma frase estaba furioso y quería volarle la cabeza. Tanto le molestaba que sacó su arma y… recordó que Leon y Melody estaban presentes. Y no quería que lo vieran en ese estado, jamás.
Se volteó, un con el hombre colgado a su brazo.
-¡Cabo Aidra!- Gritó-Quiero que haga guardia en el edificio oeste. Por favor Melody ve con él-
-Sí, señor- Dijo Leon, serio. Pero a él y a ella los inundaba una rara sensación.
Se alejaron rápidamente disimulando la angustia. Escucharon dos disparos y contrajeron los puños. Luego gritos.

Al llegar a la prisión oeste Leon se tiró en el césped (el poco que había), Mel se sentó junto a él.
-Como odio esto- Susurró Leon.
-¿Por qué?- Ella tomo su mano.
-No me gusta lastimar a nadie. Por suerte conocía a Ben porque él me evita esas cosas- Dijo aliviado, pero triste.
-Sí… Una pregunta- Él la miró-No tiene nada que ver, pero… Sí tuvieras una hija ¿Cómo le pondrías?- Estaba sonrojada, jamás le había dicho eso a nadie. Jamás se había sentido tan cómoda junto a alguien.
Él se sorprendió, pero luego de pensar un poco contesto:
-Esmeralda, como mi madre- La mirada dulce de Leon provoco que Mel se enrojeciera más.
-Es… muy lindo- Y sonrieron.
-¿Te gusta, Ben?- Ni él sabía porque esa pregunta salió de sus labios.
-No…- Dijo calmada-Tú si- Mel se sentía idiota, pero ya no lo aguantaba más.
Sus miradas se cruzaron y el mundo se esfumo. Se sentían los únicos.
-Eso demuestra, que no entiendo a las mujeres- Sonrió.
-No rompas el momento- Dijo ella algo enojada.
-¿Qué momento?- Preguntó Leon realmente perdido.
-Enserio eres tonto, pero… eso es lo que más me gusta de vos- Ella loa aprisionó contra el césped.
-¿Querés besarme?- Preguntó algo sonrojado.
-Solo si tú… quieres- Se miraron una vez más y él sin pensarlo asintió.
Ambos se acercaron y cuando sus labios se tocaron sintieron que nada más en el mundo los separaría.
-¿Interrumpo?- La voz de Ben hiso que se separaran de golpe.
Ambos lo miraron asustados. Rápidamente se levantaron.
-Lo siento, Ben- Dijo Leon asustado.
Cuando llego a su lado, Ben lo abrazo y le susurró.
-Tranquilo. Lo único esta noche… voy hacer que nunca más quieras besar a otro- Su tono fue dulce y tranquilo.
-Sí- Dijo en el mismo tono, pero feliz.
De repente por los altavoces se escuchó.
-¡Perdimos, perdimos los Estadounidenses entraron en territorio! ¡Se estiman 5 minutos para la llegada al campo de concentración!-
Ben sujetó la mano de ambos y en voz baja creyendo que nadie lo escuchaba (cosa que no era cierto porque ambos lo hicieron) dijo:
-Parece que llegó mi fin- Comenzaron a correr.
Pero ni Leon, ni Mel dijeron nada, no creyeron que los dijera enserió.
Al llegar a la “habitación” de Ben. Leon preguntó:
-¿Qué hacemos, ahora?-
-Leon quiero que pongas algo del último cajón y Mel por favor cámbiate con tu ropa de antes, rápido- Una vez entraron en los cuartos Ben se sentó en el sillón.
Cuando salieron, con la ropa desgastada que los disfrazaba muy bien. Nos les dio el tiempo de decir nada.
-Vamos- Volvió a tomarlos de sus manos y camino a paso acelerado.
Fue hasta el edificio principal y se metió dentro del salón donde marcaban a los residen llegados.
-¿Qué vamos a hacer acá?- Preguntó Leon asustado.
Ben lo acerco a una mesa y le subió la manga del buzo a Leon. Mel y Leon se asustaron.
-Mel, sujétalo- Se acercó a otra mesa y tomo una marca, con una numeración cualquiera.
Prendió como pudo el fuego y la asentó sobre él.
-¿Qué aras, Ben?- Preguntó ella.
Sin decir una palabra se acercó a ellos con la marca caliente. Miró a Leon con un dolor incalculable y dijo:
-Lo siento- Y apoyó la marca sobre su brazo.
El grito de dolor de Leon corrompió el corazón de Ben. Lo retiró sin dudar, con mucho cuidado lo vendo y salieron de la habitación.
Escucharon unos disparos y pararon.
-Llegaron, Ben- Dijo Leon.
-Sí, continuemos- Dijo con una voz triste.
Salieron y se encontraron con muchos sondados apuntándolos.
-¡Suelte a los civiles y no lo aremos daño!- Gritó uno de ellos.
-Por supuesto, no quería hacerles daño de todas formas- Dijo Ben sereno.
-¿Qué haces, Ben?- Preguntó Leon.
Pero Ben no quería hablar, no quería despedirse. Leon lo abrazo y beso su mejilla.
-Te amo- Dijeron ambos en voz baja.
-Muchas gracias, Ben- Dijo Mel tomando a Leon de la mano y llevándoselo.

Ben se mató antes de que pudieran juzgarlo por sus pecados. Leon y Mel comenzaron a vivir juntos. Jamás olvidaron a Ben, sobre todo Leon quien a partir de ese día sufrió trastornos mentales. Leonard nunca la dijo a Melody el día de su cumpleaños, jamás se festejó…

Espero que les aya gustado.
TE AMO, ONEE-SAMA!!!!!!!!!!!!!

domingo, 17 de marzo de 2013

31 días!!!

Acá esta la segunda, termina muy colgada, pero es por que lo demás va en otra.
Esta historia (como lo dice su nombre) es sobre un día en la vida de Benjamin como Teniente del ejercito nazi. Por favor, como diría Ben:
"-Jamás juzgues lo que no conoces, aunque te parezca obvio-"
A mi particularmente la actitud de Ben me gusta, porque él si quiere algo lo hace y si no, no. Nadie puede obligarlo a nada. Disfruten.


Teniente Benjamin (1944)
Historia de Benjamin

No era un hombre malo, ni siniestro y menos despiadado, pero a él nadie lo podía obligar a nada. Era cierto estaba en el ejército nazi porque quería y no, no le importaba que gracias a él muriera muchísima gente inocente, pero en ese entonces la vida no era algo que valorara (Por lo menos la de él y la de las personas que no le importaban). 
Tiempos difíciles azotaban cada rincón del mundo ya que una masacre de inocentes era llevada a cabo.
Él se llamaba Teniente Benjamin para todos sus conocidos.
-¡Sí, Teniente Benjamin!- Gritaron los hombres que se ayeaban parados en fila. Mirándolo con admiración, pero había uno que no solo lo admiraba…
== -Teniente… Ah… más… rápido, teniente- ==
Él hombre sin darse cuenta se sonrojo, frente a todos.
-¿Qué sucede Aidra? ¿Acaso te existan los muertos?- Preguntó con tono burlón uno de sus compañeros. Todos rieron.
-¿Qué dices gusano?- Dijo muy enojado el rubio de estatura exageradamente grande, mientras se acercaba al pequeño de voz chillona con un puño contraído.
-Na-nada Ai-Ai-Aidra, lo lamen-to- La voz del diminuto individuo (Según la vista del sujeto alto) tartamudeó por el pánico ya que lo había sujetado y elevado en al aire.
-¡¿Qué mierda pasa, Leonard?!- Dice Ben antes de que él pudiera romper la cara del otro.
-Nada, teniente…- Dijo Leon con un tono serio habiendo, antes, soltando al chico.
Ben rio y dijo divertido:
-Intente no matarlo, cabo- Y camino despacio, alejándose de la escena. Recordó-¡Cabos no tarden mucho que tenemos que controlar a la primera ronda de judíos!- Gritó mirando a todos.
Cuando desapareció entre las puertas del edificio principal, Leon tomo al chico que se había burlado de él y lo golpeó. Lo miró de una forma macabra.
-Que no se repita, gusano- Se alejó de ellos riendo a carcajadas.89

Todos ya estaban formados nuevamente, pero esta vez lo hacían en dos filas enfrentadas. Cargaban rifles del ejército, algunos otros tenían pequeños revolvers de plata por si la situación se ponía inestable y Ben se había quedado lejos de la escena, vigilando, controlando. Nadie lastimaría a Leon, si él estaba presente.
Se abrieron las grandes rejas dejando pasar a una cantidad enorme de gente, niños, mujeres y hombres todos tenían pánico, sus rostros lo reflejaban. Todos pasaban frente a Leon llorando, pero él ni se inmutaba. No era que no le importaba, le dolía más que a ninguno, pero no tenía remedió su padre había querido eso para él, además no se alejaría de Ben. Sacó pecho tomando una profunda bocanada de aire y la exhalo lentamente, estaba triste lo único que deseaba en ese momento era descansar en los brazos de Ben.
De repente todos comenzaron a gritar, entonces dos disparos se escucharon. Leon estaba desesperado, quería ver lo que ocurría, pero no se podía mover. Más disparos se oyeron y una chica callo en los brazos de Leon.
-¿Te encuentras bien? ¿Qué sucede?- Preguntó él, a la chica, alarmado.
Ella levantó la vista, tenía los ojos rojos de llorar y su pelo rubio estaba revuelto. Ellos se miraron por unos minutos, en los que la chica pudo notar la verdad de Leon y en él se generó una fuerte necesidad de protegerla, pero de repente se la arrebataron de las manos golpeándolo fuertemente.
-¡Suelta a mi hija maldito!- Gritó un hombre algo viejo, para Leon.
-Señor, por favor retroceda- Dijo él seguro, pero tenía miedo.
-¡No me vas a decir lo que tengo que hacer, Mocoso!- El hombre lo golpeó haciéndole sangrar la nariz.
-¡Padre, basta!- Ella se sujetó a su padre antes de que golpeara otro vez.
-Hija…- La miró por unos segundos- ¡Aléjate, le prometí a tu madre que cuidaría de ti!- Y la empuja detrás de él.
El señor golpeó nuevamente a Leon, esta vez tirándolo a al piso. Tirado en el suelo comenzó a temblar de la impotencia, pensando en la ubicación de Ben. El hombre tomo el rifle que se le había caído a Leon y lo apuntó.
-¡Me voy a vengar, por matar a mi esposa, maldito!- Estaba a punto de disparar, pero en vez eso cae sobre Leon luego de que se escucha un disparo.
Un silenció mortal inundó el ambiente, todos miraban atónitos.
-¡¿Qué se supone que hace cabo, cómo permite esto?!- Ben sonó severo, pero en sus ojos Leon pudo ver la desesperación, el miedo que sintió.
-Lo siento, teniente- Dijo mientras se quitaba al hombre de encima.
-¡Listo, ya no hay nada que ver aquí, pueden proseguir!- Gritó furioso Ben y todo volvió a lo que era-Leonard, ven conmigo-
El rubio se apresuró a levantarse y fue tras Ben. La chica rubia los siguió con la mirada hasta que desaparecieron al entrar a un edificio, luego la apuraron unos militares, aunque no se resistió, no estaba triste, es más se sentía contenta por haber conocido a aquel chico tan puro.
Ben llevo al chico de ojos claros a la enfermería. Al entrar lo obligo a sentarse en una camilla, se acercó a un estante. Tomó alcohol y gasa.
-¿Te asustaste Leon?- Preguntó Ben limpiando la sangre del rostro de su amado.
-No…- Se sonrojo mientras usaba un tono caprichoso.
-Bueno, como digas, lindo- Besó su mejilla y serió. Permaneció pegado al rostro de Leon con los ojos cerrados.
-¿Qué, Ben?- Tener la cara del hombre que amaba tan cerca, en un lugar tan peligroso, lo desconcentraba, lo ponía nervioso y lo extasiaba, de una forma inexplicable. Inhalo profundo.
-Sos adorable- Ben se alejó riéndose a carcajadas.
-¿Podemos quedarnos con la chica?- Dijo rápido Leon, cerrando los ojos. Apretando los puños con impotencia.
-Esa no es forma de pedir algo, Leon- El moreno se comportó como una madre regañando a un pequeño. Se acercó al chico mirándolo con una sonrisa pícara.
-Lo sé, estoy algo nervioso porque estas muy cerca- Leon ya no daba más, tenía unas ganas enormes de besarlo, pero…
-Me alejo si quieres-
-¡No!- Gritó tomándolo del brazo- Ve… ni- Dijo casi en un susurró con una mirada lujuriosa que hiso que Ben dejara de luchar contra sí, para no tocarlo. Lo besó, con una pasión que logró que ambos se tentaran.
Fácilmente se decidieron de sus ropas y antes de que se pudieran dar cuenta sus cuerpos ya sudaban por el gran abrazo que efectuaban. Para ambos esto se había vuelto una forma “rápida” de pasar tiempo juntos, por eso lo disfrutaban todo lo que podían.
 Un disparo los saco de su trance maravilloso. Haciéndoles recordar que esos momentos solo eran para disfrutar entre las sombras de la noche.
-Tenemos que salvarla, Ben- Dijo ya sentado nuevamente en la camilla.
-¿A quién, a esa chica que deje huérfana?- Ben sonó enfado, usó una voz cruda que provocó que a Leon le diera un escalofrió.
-No te pongas celoso…-
-Yo, no estoy celoso de nadie, Leon- Ben golpeo la camilla, haciendo saltar a Leon.
-Perdón…- Susurró triste mirando hacia otro lado. No quería molestarlo solo pretendía… ¿Qué pretendía? ¿Asegurarse de que lo amara, como él lo hacía? No.
Ben besó su frente.
-No, perdóname tú… Sí, estoy muy celoso- Dijo recostándose en el hombro de Leon. Él rio.
-Tonto- Exclamó al abrazarlo.
Ninguno era sensible o afeminado, pero a veces olvidaban que eran hombres que integraban el ejército.
Al salir del edificio todo estaba muy tranquiló.
-Haber, Leon ¿Qué se te ocurre?- Ben miró hacia el edificio.
-No lo sé ¿Entrar y sacarla no es una solución?- Preguntó Leon acariciando suavemente la palma de Ben con sus nudillos.
-Si… a menos que quieras ser considerado un traidor- Sonrió burlón.
Leon lo empujó y corrió hacia el edificio de los cautivos. Ben lo siguió, pero sin correr. Él no era fanático de esas cosas.
Al entrar buscó por los pasillos  a Leon.
-¡Teniente, venga!- Gritó Leon al verlo.
El moreno camino hasta Leon. Él lo miró contento.
-Bien echo cabo- Y acarició la cabeza de su compañero. Entraron a la habitación, Leon se paralizó al ver en las condiciones que estaban todos. Ben cerró la puerta y sin que le importase que todos lo miraran abrazó a Leon.
-Ya está ¿Sí?- Lo miró. Leon asintió triste-Ahora búscala-
Mientras Leon revisaba las literas Ben se quedó vigilando. Para él esto era tonto, todos morirían en algún momento porque lo que estaban haciendo estaba mal y tendría su castigo. Tarde o temprano…
Leon revisaba los rostros de todas las mujeres y niñas, pero no la veía ¿Tal vez era otra habitación? Pensó triste. Cuando de repente la vio ella no lloraba como las otras, era más estaba sonriendo. Él se acercó con cuidado a ella, quien estaba sentada en la ventana viendo hacia afuera.
-¿Por qué sonríes?- Preguntó Leon intrigado.
-¿Qué?- Dijo volteando-¡Viniste!- Se abalanzó sobre los brazos de él.
-¿Me, estabas esperando?- Leon estaba más que sorprendido.
-Por supuesto, tú y ese militar me salvaron de mi padre y… además- Lo miró-Sé que eres bueno- Ella sonrió, como pocos lo habían hecho con él.
-Vamos, que no tenemos tiempo- Ella asintió y corrieron hacia la puerta.
Cuando llegaron juntó a Ben, él dijo con una sonrisa:
-Hola, soy el Teniente Benjamin ¿Y tú?- Le extendió la mano.
-Soy Melody- Contestó al tomar la mano del (según ella) hombre pálido.
-Y él es Leon, por si el niño no te lo dijo- Ella rio y se presentó con Leon, quien estaba rojo por el comentario de su amor.
-Es mejor irnos, no quiero tener problemas con nadie- Dijo Ben empujándolos fuera de la habitación.
Caminaron por unos minutos, pero al llegar cerca de la puerta y del guardia, Ben los detuvo.
-¿Qué vamos a hacer, ella no pasa desapercibida?- Dijo Ben mirando a Leon.
-Tranquilos yo me encargo- Dijo la pequeña rubia (a los ojos de ellos) caminado hacia el guardia. Ella siempre odió que la cuidaran, quería por primera vez hacer algo sola.
-Espe…- Leon intenta detenerla, pero Ben lo detiene.
-Déjala, no le impidas nada a una mujer… entérate- Ben sonrió y la miró. Ella le hacía acordar a la única mujer que amo.
-Ben…- Leon lo miró extrañado.
Melody camino con tranquilidad haci el mostrador, donde el guardia descansaba.
-¿Cómo te saliste?- El hombre se levantó apuntándola con un arma.
-No, no, no mala idea- Dijo ella tomando la punta del rifle.
Le quitó el arma y le disparó dos veces (los cuales no se escucharon), en los puntos vitales descubiertos. El hombre calló al suelo, entonces ella rápidamente le sacó la ropa (antes de que se manchara).
-¿Estas bien, Melody?- Leon se asomó, Mel pareció no haberlo escuchado porque continuó cambiándose.
Leon no podía dejar de mirarla, jamás se había podido fijar en una chica por eso al conocer a Ben se enamoró al instante, pero ahora…
-Melody, apúrate parece que tienes un espía- Ben se asomó con Leon agarrado del cuello del uniforme, quien estaba muy sonrojado. Melody los miró mientras se abrochaba el saco.
-Listo- Dijo luego de esconderse el pelo bajo el sombrero.
Ella quiso salir, pero Ben la detuvo. Mel lo miró y al acercarse a él, Leon limpio el rostro de Mel.
-Ahora sí, Mel. Estabas muy sucia- Dijo con una sonrisa.
-Gracias…- Dijo extrañada y se adelantó.
-Eso no se le dice a una mujer- Y Ben, agarrando aun a Leon, salió.
Caminó tranquilo por el campo.
-¿Qué haces, niña?- Preguntó él con un tono serió.
-¿Qué te parece? Me escabullo- Contestó ella como si fuera obvió.
-No le veo lógica, porque haci vas a llamar más la atención- Al resonar las palabras de Ben comenzó a caminar a su lado.
-¿Por qué lo llevas de esa forma?- Preguntó Mel señalando a  Leon.
-Lo castigo- Contesta Ben muy tranquilo.
-No los entiendo- Dijo rendida.
-Mejor no lo intentes, Melody- Leon se introduce a la conversación.

Caminaron hasta llegar a la habitación del teniente.
-Mel, sácate eso y cámbiate en la esa habitación, hay ropa para ti- Ella sin decir nada entro en la habitación.
Leon que pasaba tanto tiempo en este cuarto, que parecía más un departamento, nunca había podido entrar en esa habitación…
Cuando Melody salió de ahí, estaba hermosa (para los ojos de Leon). La pollera de tuvo la estilizaba y la camisa dentro de la pollera le daba elegancia.
-¿Por qué tenes ropa de mujer, en esa recamara?- Preguntó mientras se sentaba junto a Ben. Leon aprovechó la oportunidad para sacarse, también, la duda y se sentó al otro lado de Ben.
-¿Haci que los dos quieren saber?- Ben se acomodó y aclaró su garganta-Pero no les importa. Ahora me voy a dormir- Se levantó y cuando se volteó los miró-¿Qué esperan?-
Leon y Mel se miraron desilusionados y se levantaron.
-¿Duermo en el cuarto de tu, novia?- Preguntó burlona ella.
-Sí, duerme ahí- Dijo algo triste al entrar en la habitación.
-Ben…- Exclamo Leon-Buenas noches, señorita- Él la miró y corrió tras Ben.
Al cerrarse la puerta Mel se acercó y se apoyó en ella para oír mejor.
-No pasa nada, Leon- Escucha a Ben.
-Pero, estas triste- Oyó a Leon.
-Puede ser… pero a ti, eso no te importa, porque te enamoraste de ella- Mel se sorprendió al oír eso, pero no podía despagarse de la puerta.
Leon caminó hasta llegar a la cama, al llegar avanzo sobre ella y cuando llegó juntó a Ben lo abrazó.
-¿Y eso, quien te lo dijo, mi amor?- Ambos volvieron a sentirse llenos al tenerse tan cerca.
-Antes de que llegaras, mi novia trabajaba como mi secretaria, pero se descubrió que era judía y… bueno… tú te lo imaginas- El ambiente se puso pesado y ambos permanecieron en silencio.
Mel corrió llorando a su habitación.
Toda la noche había estado en silenció (Algo que no era común), pero lo bueno era que ellos pudieron entenderse mejor en el silenció.