Lo mejor del mundo

domingo, 17 de marzo de 2013

31 días!!!

Acá esta la segunda, termina muy colgada, pero es por que lo demás va en otra.
Esta historia (como lo dice su nombre) es sobre un día en la vida de Benjamin como Teniente del ejercito nazi. Por favor, como diría Ben:
"-Jamás juzgues lo que no conoces, aunque te parezca obvio-"
A mi particularmente la actitud de Ben me gusta, porque él si quiere algo lo hace y si no, no. Nadie puede obligarlo a nada. Disfruten.


Teniente Benjamin (1944)
Historia de Benjamin

No era un hombre malo, ni siniestro y menos despiadado, pero a él nadie lo podía obligar a nada. Era cierto estaba en el ejército nazi porque quería y no, no le importaba que gracias a él muriera muchísima gente inocente, pero en ese entonces la vida no era algo que valorara (Por lo menos la de él y la de las personas que no le importaban). 
Tiempos difíciles azotaban cada rincón del mundo ya que una masacre de inocentes era llevada a cabo.
Él se llamaba Teniente Benjamin para todos sus conocidos.
-¡Sí, Teniente Benjamin!- Gritaron los hombres que se ayeaban parados en fila. Mirándolo con admiración, pero había uno que no solo lo admiraba…
== -Teniente… Ah… más… rápido, teniente- ==
Él hombre sin darse cuenta se sonrojo, frente a todos.
-¿Qué sucede Aidra? ¿Acaso te existan los muertos?- Preguntó con tono burlón uno de sus compañeros. Todos rieron.
-¿Qué dices gusano?- Dijo muy enojado el rubio de estatura exageradamente grande, mientras se acercaba al pequeño de voz chillona con un puño contraído.
-Na-nada Ai-Ai-Aidra, lo lamen-to- La voz del diminuto individuo (Según la vista del sujeto alto) tartamudeó por el pánico ya que lo había sujetado y elevado en al aire.
-¡¿Qué mierda pasa, Leonard?!- Dice Ben antes de que él pudiera romper la cara del otro.
-Nada, teniente…- Dijo Leon con un tono serio habiendo, antes, soltando al chico.
Ben rio y dijo divertido:
-Intente no matarlo, cabo- Y camino despacio, alejándose de la escena. Recordó-¡Cabos no tarden mucho que tenemos que controlar a la primera ronda de judíos!- Gritó mirando a todos.
Cuando desapareció entre las puertas del edificio principal, Leon tomo al chico que se había burlado de él y lo golpeó. Lo miró de una forma macabra.
-Que no se repita, gusano- Se alejó de ellos riendo a carcajadas.89

Todos ya estaban formados nuevamente, pero esta vez lo hacían en dos filas enfrentadas. Cargaban rifles del ejército, algunos otros tenían pequeños revolvers de plata por si la situación se ponía inestable y Ben se había quedado lejos de la escena, vigilando, controlando. Nadie lastimaría a Leon, si él estaba presente.
Se abrieron las grandes rejas dejando pasar a una cantidad enorme de gente, niños, mujeres y hombres todos tenían pánico, sus rostros lo reflejaban. Todos pasaban frente a Leon llorando, pero él ni se inmutaba. No era que no le importaba, le dolía más que a ninguno, pero no tenía remedió su padre había querido eso para él, además no se alejaría de Ben. Sacó pecho tomando una profunda bocanada de aire y la exhalo lentamente, estaba triste lo único que deseaba en ese momento era descansar en los brazos de Ben.
De repente todos comenzaron a gritar, entonces dos disparos se escucharon. Leon estaba desesperado, quería ver lo que ocurría, pero no se podía mover. Más disparos se oyeron y una chica callo en los brazos de Leon.
-¿Te encuentras bien? ¿Qué sucede?- Preguntó él, a la chica, alarmado.
Ella levantó la vista, tenía los ojos rojos de llorar y su pelo rubio estaba revuelto. Ellos se miraron por unos minutos, en los que la chica pudo notar la verdad de Leon y en él se generó una fuerte necesidad de protegerla, pero de repente se la arrebataron de las manos golpeándolo fuertemente.
-¡Suelta a mi hija maldito!- Gritó un hombre algo viejo, para Leon.
-Señor, por favor retroceda- Dijo él seguro, pero tenía miedo.
-¡No me vas a decir lo que tengo que hacer, Mocoso!- El hombre lo golpeó haciéndole sangrar la nariz.
-¡Padre, basta!- Ella se sujetó a su padre antes de que golpeara otro vez.
-Hija…- La miró por unos segundos- ¡Aléjate, le prometí a tu madre que cuidaría de ti!- Y la empuja detrás de él.
El señor golpeó nuevamente a Leon, esta vez tirándolo a al piso. Tirado en el suelo comenzó a temblar de la impotencia, pensando en la ubicación de Ben. El hombre tomo el rifle que se le había caído a Leon y lo apuntó.
-¡Me voy a vengar, por matar a mi esposa, maldito!- Estaba a punto de disparar, pero en vez eso cae sobre Leon luego de que se escucha un disparo.
Un silenció mortal inundó el ambiente, todos miraban atónitos.
-¡¿Qué se supone que hace cabo, cómo permite esto?!- Ben sonó severo, pero en sus ojos Leon pudo ver la desesperación, el miedo que sintió.
-Lo siento, teniente- Dijo mientras se quitaba al hombre de encima.
-¡Listo, ya no hay nada que ver aquí, pueden proseguir!- Gritó furioso Ben y todo volvió a lo que era-Leonard, ven conmigo-
El rubio se apresuró a levantarse y fue tras Ben. La chica rubia los siguió con la mirada hasta que desaparecieron al entrar a un edificio, luego la apuraron unos militares, aunque no se resistió, no estaba triste, es más se sentía contenta por haber conocido a aquel chico tan puro.
Ben llevo al chico de ojos claros a la enfermería. Al entrar lo obligo a sentarse en una camilla, se acercó a un estante. Tomó alcohol y gasa.
-¿Te asustaste Leon?- Preguntó Ben limpiando la sangre del rostro de su amado.
-No…- Se sonrojo mientras usaba un tono caprichoso.
-Bueno, como digas, lindo- Besó su mejilla y serió. Permaneció pegado al rostro de Leon con los ojos cerrados.
-¿Qué, Ben?- Tener la cara del hombre que amaba tan cerca, en un lugar tan peligroso, lo desconcentraba, lo ponía nervioso y lo extasiaba, de una forma inexplicable. Inhalo profundo.
-Sos adorable- Ben se alejó riéndose a carcajadas.
-¿Podemos quedarnos con la chica?- Dijo rápido Leon, cerrando los ojos. Apretando los puños con impotencia.
-Esa no es forma de pedir algo, Leon- El moreno se comportó como una madre regañando a un pequeño. Se acercó al chico mirándolo con una sonrisa pícara.
-Lo sé, estoy algo nervioso porque estas muy cerca- Leon ya no daba más, tenía unas ganas enormes de besarlo, pero…
-Me alejo si quieres-
-¡No!- Gritó tomándolo del brazo- Ve… ni- Dijo casi en un susurró con una mirada lujuriosa que hiso que Ben dejara de luchar contra sí, para no tocarlo. Lo besó, con una pasión que logró que ambos se tentaran.
Fácilmente se decidieron de sus ropas y antes de que se pudieran dar cuenta sus cuerpos ya sudaban por el gran abrazo que efectuaban. Para ambos esto se había vuelto una forma “rápida” de pasar tiempo juntos, por eso lo disfrutaban todo lo que podían.
 Un disparo los saco de su trance maravilloso. Haciéndoles recordar que esos momentos solo eran para disfrutar entre las sombras de la noche.
-Tenemos que salvarla, Ben- Dijo ya sentado nuevamente en la camilla.
-¿A quién, a esa chica que deje huérfana?- Ben sonó enfado, usó una voz cruda que provocó que a Leon le diera un escalofrió.
-No te pongas celoso…-
-Yo, no estoy celoso de nadie, Leon- Ben golpeo la camilla, haciendo saltar a Leon.
-Perdón…- Susurró triste mirando hacia otro lado. No quería molestarlo solo pretendía… ¿Qué pretendía? ¿Asegurarse de que lo amara, como él lo hacía? No.
Ben besó su frente.
-No, perdóname tú… Sí, estoy muy celoso- Dijo recostándose en el hombro de Leon. Él rio.
-Tonto- Exclamó al abrazarlo.
Ninguno era sensible o afeminado, pero a veces olvidaban que eran hombres que integraban el ejército.
Al salir del edificio todo estaba muy tranquiló.
-Haber, Leon ¿Qué se te ocurre?- Ben miró hacia el edificio.
-No lo sé ¿Entrar y sacarla no es una solución?- Preguntó Leon acariciando suavemente la palma de Ben con sus nudillos.
-Si… a menos que quieras ser considerado un traidor- Sonrió burlón.
Leon lo empujó y corrió hacia el edificio de los cautivos. Ben lo siguió, pero sin correr. Él no era fanático de esas cosas.
Al entrar buscó por los pasillos  a Leon.
-¡Teniente, venga!- Gritó Leon al verlo.
El moreno camino hasta Leon. Él lo miró contento.
-Bien echo cabo- Y acarició la cabeza de su compañero. Entraron a la habitación, Leon se paralizó al ver en las condiciones que estaban todos. Ben cerró la puerta y sin que le importase que todos lo miraran abrazó a Leon.
-Ya está ¿Sí?- Lo miró. Leon asintió triste-Ahora búscala-
Mientras Leon revisaba las literas Ben se quedó vigilando. Para él esto era tonto, todos morirían en algún momento porque lo que estaban haciendo estaba mal y tendría su castigo. Tarde o temprano…
Leon revisaba los rostros de todas las mujeres y niñas, pero no la veía ¿Tal vez era otra habitación? Pensó triste. Cuando de repente la vio ella no lloraba como las otras, era más estaba sonriendo. Él se acercó con cuidado a ella, quien estaba sentada en la ventana viendo hacia afuera.
-¿Por qué sonríes?- Preguntó Leon intrigado.
-¿Qué?- Dijo volteando-¡Viniste!- Se abalanzó sobre los brazos de él.
-¿Me, estabas esperando?- Leon estaba más que sorprendido.
-Por supuesto, tú y ese militar me salvaron de mi padre y… además- Lo miró-Sé que eres bueno- Ella sonrió, como pocos lo habían hecho con él.
-Vamos, que no tenemos tiempo- Ella asintió y corrieron hacia la puerta.
Cuando llegaron juntó a Ben, él dijo con una sonrisa:
-Hola, soy el Teniente Benjamin ¿Y tú?- Le extendió la mano.
-Soy Melody- Contestó al tomar la mano del (según ella) hombre pálido.
-Y él es Leon, por si el niño no te lo dijo- Ella rio y se presentó con Leon, quien estaba rojo por el comentario de su amor.
-Es mejor irnos, no quiero tener problemas con nadie- Dijo Ben empujándolos fuera de la habitación.
Caminaron por unos minutos, pero al llegar cerca de la puerta y del guardia, Ben los detuvo.
-¿Qué vamos a hacer, ella no pasa desapercibida?- Dijo Ben mirando a Leon.
-Tranquilos yo me encargo- Dijo la pequeña rubia (a los ojos de ellos) caminado hacia el guardia. Ella siempre odió que la cuidaran, quería por primera vez hacer algo sola.
-Espe…- Leon intenta detenerla, pero Ben lo detiene.
-Déjala, no le impidas nada a una mujer… entérate- Ben sonrió y la miró. Ella le hacía acordar a la única mujer que amo.
-Ben…- Leon lo miró extrañado.
Melody camino con tranquilidad haci el mostrador, donde el guardia descansaba.
-¿Cómo te saliste?- El hombre se levantó apuntándola con un arma.
-No, no, no mala idea- Dijo ella tomando la punta del rifle.
Le quitó el arma y le disparó dos veces (los cuales no se escucharon), en los puntos vitales descubiertos. El hombre calló al suelo, entonces ella rápidamente le sacó la ropa (antes de que se manchara).
-¿Estas bien, Melody?- Leon se asomó, Mel pareció no haberlo escuchado porque continuó cambiándose.
Leon no podía dejar de mirarla, jamás se había podido fijar en una chica por eso al conocer a Ben se enamoró al instante, pero ahora…
-Melody, apúrate parece que tienes un espía- Ben se asomó con Leon agarrado del cuello del uniforme, quien estaba muy sonrojado. Melody los miró mientras se abrochaba el saco.
-Listo- Dijo luego de esconderse el pelo bajo el sombrero.
Ella quiso salir, pero Ben la detuvo. Mel lo miró y al acercarse a él, Leon limpio el rostro de Mel.
-Ahora sí, Mel. Estabas muy sucia- Dijo con una sonrisa.
-Gracias…- Dijo extrañada y se adelantó.
-Eso no se le dice a una mujer- Y Ben, agarrando aun a Leon, salió.
Caminó tranquilo por el campo.
-¿Qué haces, niña?- Preguntó él con un tono serió.
-¿Qué te parece? Me escabullo- Contestó ella como si fuera obvió.
-No le veo lógica, porque haci vas a llamar más la atención- Al resonar las palabras de Ben comenzó a caminar a su lado.
-¿Por qué lo llevas de esa forma?- Preguntó Mel señalando a  Leon.
-Lo castigo- Contesta Ben muy tranquilo.
-No los entiendo- Dijo rendida.
-Mejor no lo intentes, Melody- Leon se introduce a la conversación.

Caminaron hasta llegar a la habitación del teniente.
-Mel, sácate eso y cámbiate en la esa habitación, hay ropa para ti- Ella sin decir nada entro en la habitación.
Leon que pasaba tanto tiempo en este cuarto, que parecía más un departamento, nunca había podido entrar en esa habitación…
Cuando Melody salió de ahí, estaba hermosa (para los ojos de Leon). La pollera de tuvo la estilizaba y la camisa dentro de la pollera le daba elegancia.
-¿Por qué tenes ropa de mujer, en esa recamara?- Preguntó mientras se sentaba junto a Ben. Leon aprovechó la oportunidad para sacarse, también, la duda y se sentó al otro lado de Ben.
-¿Haci que los dos quieren saber?- Ben se acomodó y aclaró su garganta-Pero no les importa. Ahora me voy a dormir- Se levantó y cuando se volteó los miró-¿Qué esperan?-
Leon y Mel se miraron desilusionados y se levantaron.
-¿Duermo en el cuarto de tu, novia?- Preguntó burlona ella.
-Sí, duerme ahí- Dijo algo triste al entrar en la habitación.
-Ben…- Exclamo Leon-Buenas noches, señorita- Él la miró y corrió tras Ben.
Al cerrarse la puerta Mel se acercó y se apoyó en ella para oír mejor.
-No pasa nada, Leon- Escucha a Ben.
-Pero, estas triste- Oyó a Leon.
-Puede ser… pero a ti, eso no te importa, porque te enamoraste de ella- Mel se sorprendió al oír eso, pero no podía despagarse de la puerta.
Leon caminó hasta llegar a la cama, al llegar avanzo sobre ella y cuando llegó juntó a Ben lo abrazó.
-¿Y eso, quien te lo dijo, mi amor?- Ambos volvieron a sentirse llenos al tenerse tan cerca.
-Antes de que llegaras, mi novia trabajaba como mi secretaria, pero se descubrió que era judía y… bueno… tú te lo imaginas- El ambiente se puso pesado y ambos permanecieron en silencio.
Mel corrió llorando a su habitación.
Toda la noche había estado en silenció (Algo que no era común), pero lo bueno era que ellos pudieron entenderse mejor en el silenció.

sábado, 16 de marzo de 2013

Faltan 32 días!!!!!

Hola onee!!!!!! falta un mes para tu cumpleaños y yo, con estas entradas, voy a intentar que pasen rápido!!!
Durante este mes voy a publicar (por día) una historia "corta" de alguno de mis personajes de Él.
Las historias están ordenadas por fecha (para que sepas todo por orden).
La primera historia es de Genevieve y como se hace mala. Me encariñe mucho con ella escribiendo esto, espero que te pase lo mismo. TE AMO!!!


¡Es una Bruja! (1774)
Historia de Genevieve
En el siglo XVIII la vida era alegre. Por las noches cada aristócrata realizaba un gran baile, de día las mujeres disfrutaban largas caminatas por el mercado y una vez al mes en el amplio jardín de las rosas (como muchos lo llamaban) se realizaba un gran picnic.
-¡Genevieve, mira!- Gritó una mujer sentada en un gigantesco trono.
Una mujer bajita, de pelo negro y piel trigueña, se asomó entre las sombras.
-Sí, mi señora- Dijo realizando una reverencia.
-Geni, te dije mil veces que no me trataras con tanta formalidad, somos amigas- Su voz sonaba alegre y sincera.
-Lo siento, Carol. Aun, no me acostumbro- Dijo mientras se escondía entre sus hombros.
De repente por la puerta principal se asomó un hombre alto, con tez blanca y ojos amarillos. La mujer bajita se enrojeció y por sus pensamientos pasaron miles de fantasías, que le hubieran encantado realizar, pero él…
-¡Edward!- Grito alegremente la mujer que estaba acurrucada en el trono.
La morena los veía tan iguales, siempre sospecho que fueran hermanos.
-Buenos días Geni- Y sonreía de una manera que ella no podía soportar, lo amaba tanto, que…
-Buenos días- Sonrió tímidamente.
Siempre había soñado con escapar junto al hombre que amaba, pero eso nunca sería posible haci que decidió…
-Carol, Edward, debo decirles que necesito ir a la tierra, por un tiempo- Los dos reyes la miraron extrañados y tristes.
La mujer de ojos amarillos, corrió a abrazarla.
-No te vallas, Geni, te necesito- Lloraba en los brazos de Geni, porque realmente la quería con toda su alma, pero en el fondo sabia (y no admitía) que su tan querida amiga amaba a su hermano y marido, y le dolía porque iba contra las reglas, pero si no hubiera sido haci se lo hubiera entregado con el mayor de los gustos.
-Carol, no llores, solo será por un tiempo no me iré por siempre- Su voz temblaba y sus ojos marrones se llenaban de lágrimas, tal vez solo tal vez lloraba por tristeza. Lo admitía no quería irse era su amiga había confiado en ella, pero sus celos le dolían más porque no quería sentir algo tan horrible y menos hacia su salvadora, por eso debía irse lejos por un tiempo.
-No, no, no por favor quiero que me ayudes a criar a los niños- Al mismo tiempo en que ella soltó su gran verdad a Geni se le paro el corazón por unos segundos (o por lo menos eso sintió ella) no sabía que decirle para convencerla ahora porque no podía dejarla sola con una situación haci, pero…
-Chicas, por favor, no lloren- Dijo aquel hombre que volvía loca a ambas con solo una mirada, mientras se acercaba a la ellas-Porque no hacemos esto, Geni se ira por nueve meses, haci yo podre tenerte solo para mí y ella podrá pensar en todo lo que quiera, en la tierra- Y las abraza, con un cariño que solo ellas disfrutan.
Ambas asintieron y rápidamente Geni corrió a juntar sus cosas.
-¿Estás seguro? tú eres el que más mal se lo está tomando- Dijo aun entre sollozos, Carol.
-Sí, pero quiero que me olvide porque jamás voy a poder corresponderle con tales sentimientos ya que me enamore perdidamente de ti- Le dice mientras le seca las lágrimas.
-Mi amor ¿Podrías hacerme un favor?- Pregunta acercándose a su rostro.
-Lo que me pidas será tuyo- La besa.
-Quiero que la despidas como a ella le gustaría, quiero poder hacerla feliz tan solo una vez, quiero recompensarla por todo los caprichos que tuvo que cumplir y sobre todo me gustaría que por una vez ella tenga lo que quiere más que a nada- Sus lágrimas volvieron a brotar y la cara de Ed se transformaba, no lo creía. No podía aunque quisiera.
-¿Qué? No, no lo siento, pero eso no se finge Carol, yo no…- Ella lo interrumpió.
-Por favor, Edward te lo suplico. Ve ayúdala a ordenar sus cosas y… hazla sentir tan especial como lo hiciste con migo desde que nacimos- No podía dejar de llorar, ella solo deseaba que aceptara y que se fuera antes de que ella se arrepintiera de o que acababa de decir.
-Sí es lo que quieres con el corazón, lo are porque yo nunca falto a mis palabras, pero quiero que sepas que yo no estoy ni estaré enamorado de Geni ¿Te quedo claro Carol?- Sus palabras le dolían, pero si no era tan claro, ella, la mujer que amaba con su alma jamás creería semejante mentira, la conocía desde que estaban en el vientre de su madre.
-Gracias- Exclama ella abrazándolo con fuerza.
Él la besa y se va. No quería tener que ver el rostro de Carol porque sabía que a ella le dolía porque tal vez y solo tal vez se había dado cuenta de lo que el sentía por Geni. No era amor, pero tampoco era un cariño de amigos.
Camino por los pasillos de la casa, con el corazón latiéndole a mil por hora con miles de palabras que le gustaría decirle, hasta llegar a la habitación que le habían dado a Geni. Cuando llego en frente de la puerta se frenó de golpe y suspiro los nervios se lo comían, como las pirañas a la presa más indefensa. En su mente se repetía que solo sería una vez, solo una vez y que jamás tendría una oportunidad como aquella.
Toco a la puerta y dijo:
-Con permiso- Al oír la aceptación de ella entro con cuidado.
-¿Qué sucede, Ed?- Dijo ella algo nerviosa, el jamás entraba a su habitación.
-Solo quería decirte que te voy a extrañar mucho y…- Se aclaró la garganta él también estaba nervioso-Decirte que contare los días hasta que vuelvas, mi querida Geni- Se acercó a ella al verla llorar, sabía que eran de felicidad, pero también sabía que eran de tristeza porque ella adoraba a Carol. Él también lloro.
-¿Qué sucede, por qué me dices todo esto?- Sentía como la cubrían sus brazos y se perdía en la inmensidad del cuerpo de Edward.
-Te deseo, Geni, pero sé que debes irte para poder olvidarme y yo también te olvidare te lo prometo, pero antes sin que nadie lo sepa entrégame tu cuerpo y cuidare este momento en mis pensamientos- El abrazo era cada vez más fuerte haciendo que sus cuerpos se fundieran.
-Te amo- Dijo Geni entre sollozos. Entonces él la alzo en sus brazos, para que dar al mismo nivel y la besó.
Cayeron en la cama, como si fueran un par de plumas. Edward comenzó por besar su cuerpo, con una dulzura que ni Carol conocía porque aunque él no lo viera así, el amor que sentía por Genevieve era más fuerte, era más puro.
Carol lloró en silenció ya que comenzó a escuchar algo que ni en sus propios sueños hubiera imaginado. Sentir que Edward poseía a otra mujer que no fuera ella le dolía, aunque fuera su amada Geni, le dolía.
Geni sentía que un sueño se había realizado y que a partir de ahora todo sería diferente, pero la verdad (que ella no sabía) era que todo eso no llegaría más lejos, que igual ella debía irse para olvidarlo, que él jamás dejaría a Carol y que ese sueño que ahora se cumplía, más tarde volvería a ser solo un sueño.
Edward miró a Geni a los ojos, reposó su frente sobre la de ella y (aun con los ojos llenos de lágrimas) dijo con una voz triste y sincera:
-Siento haberte enamorado, siento no poder corresponderte como desearías y sobre todo siento que en este momento yo sea tu primera vez-
Y Carol sintió un gritó apasionado que provenía de Geni. Lloro aún más fuerte echándose sobre su trono.

Edward la abrazó y reposó su cabeza en la espalda de Geni.
-Sos hermosa, ojala fueras toda mía- Dijo algo triste.
-No, no me digas esas cosas, Ed- Dijo Geni sonrojada.
-¿Por qué? Sí es verdad- Ed se acurruco en las sabanas, abrazándola más aún.
-Supongo que me da vergüenza, hace mucho que nadie me lo decía- Su voz sonó triste.
-¿Tú padre, te lo decía mucho?- La voz de Ed sonaba como la de un niño y apenas se escuchaba, pero Geni lo escuchaba y era lo único que ella necesitaba (escucharlo).
-Sí, él me quería mucho- Geni miró a la nada y sus ojos reflejaron melancolía.
-Yo le prometí que te cuidaría…- La voz de él continuaba aniñada, pero el corazón de Geni se había paralizado por unos minutos. Ella se dio vuelta y lo abrazo. Él rio.
-Eres muy dulce, Geni- Al sentir el cuerpo de Geni, recordó a Carol y en su corazón una gran rabia surgió.
Ella sin pensar exclamó en voz baja:
-Podríamos irnos juntos, pero…- Sin embargo callo en la cuenta de que Carol aún existía-Mejor olvídalo yo no te separare de Carol y tus…- No podía decirlo esa palabra la hería de una manera inimaginable y hacia que todos sus sueños no tuvieran sentido. Comenzó a llorar.
-Por favor, no llores esto no es culpa tuya, es mía toda mía- Dijo él con una tristeza que no pudo ocultar su rabia.
-Eres perfecto- Sonrió con una felicidad inmensa-Adiós- Dijo ella con tristeza y se levantó.
-¿Qué haces? No te vallas, no aun- Y saltó de la cama para abrazarla.
-Basta, sino, no me podre ir- Dijo Geni entre risas, pero ambos sabían que estaban tristes.
-Te amo, mi bella Geni- Besó, Ed, la cabeza de ella y se apartó para vestirse- Me gustaría mucho irme contigo…- Él continuó cambiándose, pero ella se volteó para verlo. Estaba paralizada y no podía creer ni una de sus palabras, entonces se dio cuenta de que todo, lo que había sucedido era porque así lo había querido Carol. Un fuerte dolor en el pecho la sucumbió.
Termino de cambiarse y se sentó en la cama.
-Ven, conmigo- Dijo seria, pero solo lo hacía para saber que se escondía detrás de esas palabras.
Él la miró atónito, sin embargo enseguida se relajó ya que se había dado cuenta de la que ella suponía.
-Geni… si no te amara, no importa cuánto me lo pidiera mi reina, jamás hubiera venido- Su cara, seria, paralizó el ambiente. Se odiaba cuando decía ese tipo de cosas con ese tono tan frio, pero ella le había tocado un punto delicado, de su corazón.
-¿Entonces, a ella, no la amas?- Geni, algo molesta, preguntó. No se entendía ¿Por qué lo trataba de esa forma? Sí él no había hecho nada.
-Ella es mi hermana… y sí la amo, nacimos para estar juntos como pareja, como ha sido con todos nuestros ancestros y yo no voy a romper esa tradición…- Su voz sonaba cada vez más dura y Geni, sorprendida, comenzó a llorar y gritó:
-¡Lo sé, pero por favor no me lo recuerdes! ¡No generes en mí esta gran culpa!- El dolor la consumía y todo lo que pudiera decir a partir de ese momento serian plegarias. Edward dijo:
-Tú…-
-¡Ya basta!- Pero un grito ajeno a la conversación hiso que ambos voltearan hacia la puerta.
-Carol…- Susurro la adoración de los hermanos.
-¿Por qué se hacen esto? ¿Qué, acaso son tontos? No ven que estaban muy felices y por mí lo arruinan todo- Aunque ni ella misma abalaba sus palabras, Carol, dijo furiosa.
-Carol…- Volvió a susurrar Geni-Son tan buenos…- Y comenzó a llorar- Tengo que irme, antes de que siga lastimándolos- Tomó sus cosas y corrió, lo más fuerte que pudo, alejándose de todos aquellos a quien podía lastimar.
Llegó a una gran puerta, por la cual solo podían pasar, libremente, los mestizos que significa que tienen dos almas. Se paró en seco y con unas ganas inmensas de mirar atrás (que reprimió) gritó:
-¡Abran la puerta, soy un mestizo!- Unos segundos después la puerta comenzó a abrirse. Sintió el corazón en la garganta y que las manos le temblaban cuando a sus espaldas escucho la voz de Edward que gritaba:
-¡Espera Geni, quiero ir contigo por favor!- Pero ella hiso oídos sordos y cruzo la puerta, que inmediatamente se cerró. Ella se volteó porque del otro lado pudo escuchar los gritos desesperados de Él. Exhalo profundo para poder gritarle, con una voz triste, pero decidida:
-¡Te lo prometo Edward, voy a olvidarte!- Y como no tenía fuerzas para escuchar la respuesta de su amado miró hacia delante y caminó por el oscuro bosque.

Luego de una larga caminata llegó al límite de los mundos. Vio la escalera que se sumergía en el lago, rojo como la sangre, luego miró hacia atrás y recordó sus gritos desesperados, aquellos que le generaban unas ganas inmensas de regresar, pero ya no podía. Volvió a mirar las escaleras y bajó.
Al sumergirse en el lago, en el cual extrañamente pudo respirar, siguió un corto camino hasta un espejo y cuando lo atravesó, una luz muy brillante la durmió.
Se despertó por la desesperación del estarce ahogando, de repente alguien se sumergió y la tomo de la cintura para ayudarla a subir.
La recostó en el césped y se acercó a sus labios…
-¿Qué haces?- Dijo Geni corriéndolo con fuerza.
-Discúlpame, no es lo que piensas, yo solo quería ayudarte- Retrocedió algo asustado. Ella se sentó, acomodándose en el césped, y lo miró con atención. Los ojos marrones que tenía el chico atrajeron la atención de Geni. Él se sonrojo y ella se paró.
-Gracias- Dijo la pequeña morocha, con un tono dulce aunque algo cortante, mientras se sacudía.
-No, no tienes porque, fue un placer. Soy… Christopher- Su voz temblaba, con cada palabra. Estaba nervioso por la belleza que poseía, una belleza que lo hiso dudar.
-Me debó marchar ya, adiós- Ella buscó sus cosas, pero no las encontró por eso supuso que habían quedado en el lago, aunque no le importó. Ya que, para que quería ella toda esa ropa, si empezaría una vida lejos de ellos debía olvidar todo, incluyendo lo que usaba. Con ojos melancólicos di media vuelta y comenzó a caminar.
-¡Espera!- Gritó el chico desesperado-¡No te vayas!- Por un momento Geni creyó que era Edward, pero al darse vuelta vio que solo era Christopher.
-¿Qué pasa?- Ella ya no podía disimular su dolor y su voz lo reflejaba.
-¿Te sentís bien?- Pregunta él realmente preocupado, aunque seguía desconfiando.
-Sí, no… no lo sé, creo- Algo en su corazón se rompió en ese momento y se dejó caer en el césped, llorando-¡No es justó!- Gritó ahogada en lágrimas.
-¿Qué pasa?- Dijo él acercándose a ella con cautela.
-¡Estoy muy triste!- Y lo abrazó de golpe ya que necesitaba que alguien lo hiciera.
-¿Qui- quién eres?- Sus nervios había aumentado de una forma increíble, hasta llegó a sentir miedo de aquella criatura tan hermosa, pero su rostro pálido se había puesto rojo. Ella al escuchar su voz retrocedió y aun con los ojos húmedos dijo triste:
-Me llamó Genevieve y soy…- Él cortó sus palabras.
-Un demonio- Sus ojos marrones perdieron ese brillo tan cálido y se volvieron vacíos. Geni por primera vez sintió mucho miedo.
-Yo, yo no voy a molestarte solo quiero, ser feliz- Escondió su cabeza entre sus rodillas y comenzó a llorar nuevamente-Perdón, perdón, perdón-
Él estaba más que confundido los demonios no solían ser de esa forma ¿Qué demonio no te mataba en la primera oportunidad? Ella era muy especial, le causaba una ternura inmensa. Tenía unas ganas enormes de protegerla, era tan chiquita y perecía tan frágil. La abrazó porque había algo que le decía que ella no lo dañaría.
Unos minutos después Geni levantó la cabeza y se encontró con el rostro de Chris. Tenía los ojos serrados y parecía distraído por que no notó el movimiento de ella. Sus rostros estaban terriblemente cerca, pero a la pequeña no le importó porque aquel chico pálido, con pelo negro como la noche y ojos marrones radiantes le había devuelto la paz que le daba su padre. Y sin poder detenerse lo besó, no sabía la razón, pero quería hacerlo.
Él, al sentir el rose en sus labios, abrió los ojos. Estaba atónito ya que él  jamás se hubiera imaginado algo así. Se dejó llevar y serró los ojos ya que aunque no lo deseara podía ser que lo quería.
-Perdón- Dijo ella alejándose apanada ¿Qué estaba pensando? Ella sabía que no estaba bien querer sustituir a Edward con alguien más y menos con alguien como él.
-Tranquila, yo también te lo habría dado- Dijo sonrojado, pero con una calma especial.
-Es la primera vez que conozco a alguien como tú- Dijo Geni con una voz tan sincera y dulce que provocó que a Chris el corazón le latiera muy fuerte.
-No pareces un demonio- Dijo mirándola con atención-Tal vez si tu belleza, pero tu forma de ser…- Geni interrumpe diciendo:
-Es porque soy mestiza-
-¿Qué?- Chris sabía mucho sobre demonios, pero jamás había oído ese término.
-Lo soy porque mi madre era humana y mi padre un demonio- Dijo acompañando las palabras con gestos. No le gustaba hablar de su familia, pero…
-Entonces ¿Tendrías los poderes de un demonio?- Parecía un niño al hablar era tierno. Ella rio.
-No, es cuando el cuerpo alberga dos almas. Cada una corresponde a lo que eres, si solo eres un humano, solo será un alma- Dijo Geni entre risas.
-Asombroso- Chris se paró y extendió su mano a Geni-Quedate conmigo, yo te cuidare- Le sonrió de una manera que provocó que ella no le tuviera miedo a nada. Él la hacía fuerte, muy fuerte.
-Claro- Tomó la mano de Chris. Se levantó de un saltó, entonces notó que él era solo un poco más alto que ella. Sonrió.
Caminaron hasta una gran casona muy extravagante.
-¿Aquí vives?- Ella estaba maravillada. Ni siquiera la mansión de Carol y Ed… Suspiró con tristeza.
-Sí, es que yo soy…- De repente una chica rubia salió de la casona gritando:
-¡Christopher!- Pero se paró en seco al ver a Geni-¿Quién es ella, Christopher?- Su voz ya no sonaba alegre, parecía enojada.
-Hola, Candy- Ahora él parecía enojado.
-Siempre lo mismo, Christopher…- Furiosa empujó a ambos para pasar.
-No le prestes atención, siempre es igual- Su forma despectiva de hablar de esa chica le daba un aspecto raro. Entraron en la gran casona.
-¿Quién es?- Preguntó ella.
-Es… mi prometida- Su voz seguía con ese tono despectivo.
-¿Tú que…?- Se sentía traicionada, dolida. Veía como la felicidad que antes se le había sido otorgada, se escapaba de sus manos. Soltó la mano de Christopher con un dolor que solo ella sintió.
-No, por favor no pienses nada malo, estoy obligado a casarme con ella. Yo… creo que te amo, Geni- Dijo tomando la mano, rápidamente, de Genevieve con fuerza.
Geni sonrió y lo abrazo.

10 meses después
== -Ya es hora- Dijo Chris corriendo hacia la puerta.
-¡Espérame, no corras!- Grita entre risas Geni.
Él se detiene de golpe furioso ante la situación, Geni choca con Chris.
-¿Qué sucede, Chris?- Preguntó ella confundida. Se asomó para ver que ocurría. Su rostro se desfiguro. La azotaron un sinfín de sentimientos, miedo, odio, frustración, tristeza, soledad, dolor y mucha más. No podía créelo, todo se desmoronaba en un día tan especial.  Se acordaba, ella lo había prometido, pero no le creyó y ahora se arrepentía…==
 Recodo lo de esa mañana. 
Su pelo había sido cortado y ahora colgada se una cruz lloró. Miles de rostros la observaban con odio, con miedo, pero ella solo  lo miraba a él, quien no podía dejar tironear ya que lo sujetaban. Había quedado muda de gritar y el miedo que recorría su cuerpo la paralizaba.
Le parecía tan injusto, tan malvado. Le dolía tanto…
== -Mira, Geni es una mariposa Monarca- ==
Recordar aquellos días le daba un poco de felicidad ante la situación. Mirarlo también la calmaba, pero igual tenía temor, no quería morir…
== -No puedes morir ¿Verdad?- Pregunto él angustiado, pero su pregunta había sido tan espontanea que la sorprendió.
-Sí puedo, pero solo mi alma humana moriría. Y mi cuerpo y el alma demoniaca seguirían viviendo- Explico como si fuera una maestra.
-Pero tú… Mi Geni ¿Ella moriría?- Ambos sintieron el peso de las palabras y se entristecieron, aun no sabían lo que les esperaba, pero el solo hecho de pensarlo… Era horrible.
-No lo sé…- Eso fue lo que más entristeció. ==
Ya estaba todo listo en unos pocos minutos Geni ardería como las llamas del “Abismo”. En solo un momento todo, absolutamente todo dejaría de existir. Su amor, el tiempo que pasaron juntos, esa noche…
== -¡Chis!- Gritó ella por la excitación.
Todo le daba vueltas de una forma maravillosa y él más feliz que nunca la mimaba para que se sintiera especial.
Sus dedos se entre lazaron, sus respiraciones sonaba al unísono y su aliento empañaban los ventanales de la habitación. Con cada rose, cada caricia, cada beso ellos eran cada vez más felices.
Él acaricio su pelo y la miró maravillado.
-Te amo- Dijo contento- Te amo, como nadie más-
-¿Y cómo lo sabes?- Pregunto ella algo resentida por los “Te amo” de Edward.
-No lo sé, solo siento. Al necesitarte, al verte, besarte. Siento que estoy en el cielo y no hay nada mejor… que tú- A ambos los inundo una felicidad inexplicable.
-¡Yo también te amo, Chris y mucho!- Grito ella abrazándolo. ==
Había llegado el momento, el fuego comenzó a arder. Chris enfurecido golpeó a sus opresores y corrió hacia Geni, pero una daga se asomó por su pecho. Frenó, en seco, no pido respirar ni una vez, todo pasó por su cabeza, pero agradeció, que ella era lo último que había visto. Sus ojos lleno de lágrimas, sus labios gritando por él, su cuerpo tan pequeño y delicado. Y pensó: *Jamás puede protegerte ni siquiera en un momento así*.
-Perdón- Dejo escapar de sus labios, sin aliento, solo esa palabra y luego… murió.
-¡No!- Gritó Geni con la poca voz que le quedaba, al verlo caer.
Enseguida un millón de guardias apresaron a Candy, ella esbozó una sonrisa.
-¡Hicimos siempre todo mal, aquí esta nuestro castigo! ¡Perdóname Geni, pero si yo no lo tenía, nadie más lo haría!- Candy gritó, justo antes de clavarse la misma daga en el pecho, acabando así también, con su vida.
Las llamas alcanzaron sus pies haciendo que se retorciera del dolor.
== -¡Ella es una bruja, una asquerosa bruja!- Gritó Candy, logrando que todos los policías que estaba con ella se abalanzaran sobre Geni.
-¿Qué haces Candy?- ==
Rápidamente el fuego cubrió su cuerpo. A la vista de los demás  era un cuerpo obscuro rodeado por un manto rojo, pero ella no podía dejar de sentir como cada parte de su cuerpo se desasía. Llegó un momento en el que el dolor había desaparecido porque ya no sentía nada. Podía ver a los demás entre las llamas, pero solo eso.

 El fuego comenzó a consumir lo que quedaba. Un montón de restos hechos una pequeña lomada. La gente, aburrida, comenzó a irse, pero de repente un par de alas negras se asomaron y al agitarse apagaron el fuego. De las cenizas unos ojos rojos se asomaron, seguidos por la silueta del cuerpo pequeño de Geni. Todos comenzaron a gritar y correr, pero muy pronto se callaron todos ya que Genevieve no tenía más paciencia.


Espero que la ayas disfrutado mañana: "Teniente Benjamin"
Te amo!!
MIO

jueves, 7 de marzo de 2013

[Música] Cantarella - KAITO V3


Una de mis canciones favoritas, con mi vocaloid favorito~ Y suena mucho mejor que la primer versión :3 

Onee, mientras escuches esto, quiero que pienses en Blaze y Marianne, y me digas a ver si no es la canción perfecta para ellos xD. Aunque estaría cantada por Marianne... pero no pude encontrar ninguna cover femenina que me guste :I

miércoles, 27 de febrero de 2013

Simplemente con ganas de no hacer mucho más que soñar despierta.

martes, 26 de febrero de 2013

Charlotte


¡Primer concept de la bonita de Charlotte! Porque sé que Onee me estuvo pidiendo que lo haga y yo me hice la vaga :< 
Personalmente, me gusta mucho su tono de piel :3 Qué tierna es ella.
Hagamos un trato, Onee. Yo te hago los dibujos y vos me tirás un poquito de cada uno xD.

lunes, 25 de febrero de 2013

Saber Marionette J !!!!!!!


















Publicación, para festejar que después de 10 años (si 10 años) tengo el primer tomo (y solo el primero por que lo encontré de puro cu... coincidencia ^^) en una tienda de libros usados.
Estoy muy feliz!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
y quería compartirla con todos ^^
Si me permiten me gustaría recordarles a los personajes.

Mi favorita CHERRY:






















(así estoy yo ahora)
Es la más linda!!!!!!!!
Es la responsable, tierna, tímida... Me encanta

Después BLOODBERRY:





















Como su vestimenta lo grita es la pervertida y quiere acostarse con el siempre que ve el momento, pero hay esta CHERRY para salvarlo!

LIME:
















Es... bueno la niña dulce, la tonta, la cariñosa... y la protagonista por supuesto.

OTARU:





















Es un DULCE!!!!!!!!!!!!! me gusta como lo personificaron. Es medio tontito... ah y tiene el sueño pesado (Lime casi le rompe la cara)

Y... Mitsurugi:}





















Él, es el gay del manga que jode al protagonista, obviamente cumple todas las características .. es perseverante, un apasionado y lo mas importante es insoportable.

Y esto fue todo^^
Los quiere
Mio 

domingo, 24 de febrero de 2013

La extraña vida de Timothy Green


No es que vaya a hacer una reseña ni nada por el estilo. Sólo quería decir lo mucho que me gustó esta peli. La fui a ver con mis papás porque me había gustado el trailer, aunque creo que los tres teníamos otra cosa en mente.
Fue hermosa. No sé, te daba una sensación tan cálida... y eso. Desde el principio uno sabe cómo termina, y que va a ser triste. Y aún así, al final, me puse a llorar.
Cuando me dí vuelta al terminar la peli, mientras pasaban los títulos, ví a mi mamá sacando un pañuelo de su cartera.Un poco riéndome, le pregunté si se había puesto a llorar. Me dijo que sí, que cuando fuese madre iba a emocionarme yo también. La cosa es que yo también ya estaba llorando, así que fue como "No necesito ser madre, me emocioné igual" xD. Entonces me sonrió y me dio un pañuelo a mí también.Nunca mejor dicho eso de tal palo, tal astilla. Papá también la vio de principio a fin (cosa que significa mucho, porque se suele dormir si la peli no es lo suficientemente interesante),y le gustó. Y aunque no se haya puesto a llorar, creo que también se quedó pensando.
Después nos tomamos un helado. Y fue como si el ambiente de la película hubiese quedado todavía en el aire.
Qué película tan linda.

miércoles, 20 de febrero de 2013


jueves, 14 de febrero de 2013


domingo, 3 de febrero de 2013

Sábado IA!!!!

Hola!!!
Esto de subir varias canciones esta bueno, así que aquí les dejo una tanda más.
Este sábado sera IA, no muchos la conocen, pero... últimamente se volvió muy conocida. A ver que les parece.

IA-Life Prolonging Treatment 


 

De esta canción me fascino la melodía y el vídeo. 
La canción habla de un chico al cual se le puso a prueba un tratamiento de extensión de vida, el cual consistía en mecanizar una parte de su cuerpo. Surge el problema cuando él nota que no es mejor.
  

IA-I'm Sorry For Liking You



Cuando escuche esta canción me dio algo de gracia y por eso decidí subirla. 
Esta canción nos habla de unos lentes de contacto que pueden expresar los sentimiento amorosos de la gente. La chica se los compra ya que a ella le cuesta mucho expresar lo que siente. Al final ellos terminan juntos.

IA-Rockbell



Esta es muy tierna!!! ^^
Trata de un niño que vive su vida cotidiana, pero siente que no es requerido, ya que nadie lo nota.

IA-Kuusou Forest



Bueno... esta es algo triste al principio, pero luego... Es muy lindo el final.
Esta canción habla de una chica que vive sola en una casa, ya que su madre una ves le dijo que si miraba a las personas se convertirían en piedra.

IA-Heat-Haze Days




























Hatsune Miku & IA-La situación del mundo de Konoha


 Las ultimas canciones (Va a ser normal que suba cinco, pero como es una canción con dos partes...) estas se las dejo para que piensen, igual son bastante fáciles de entender. 
    Los quiere
Mio :3