Lo mejor del mundo

lunes, 8 de abril de 2013

No puede ser 9!!!!!!!!!!!!!!!!

Es increíble comenzamos con la maratón Esme a solo nueve días del 16 de Abril!!!
La primera historia es una breve explicación de porque nació y no como porque es difícil de explicar.
Melody tiene 61 años.
Leonard tiene 65 años.


Se Llamó Esmeralda (1990)
Historia de Esmeralda
Ella nació de un capricho egoísta de su madre.
Ellos se habían quedado en el tiempo, detenidos como una foto. Ella era tan bella como cuando rosaba los veinte años y él no había cambiado en nada, pero eran tan grandes y ansíanos como las tortugas podían serlo.
Beneficios desconocidos, de ser amigos de Benjamin.
Con su edad tenerla era una locura, pero la niña nació de milagro. Era muy sana y hermosa ya que el cuerpo de la mujer estaba nuevo.
Cinco años después
-Esmeralda apúrate que llegamos tarde- Ella corría como si fuera una niña y no esperaba a aquella pequeña quien era su hija.
La pequeña corría lo más que podía. Su padre iba detrás de Esme, vigilándola, porque la cuidaba como a su vida. Cuando la niña se desmayó él corrió a ayudarla. Tuvieron que volver.
Les advirtieron que no tuviera un desgaste físico, tenía deficiencia de glucosa. Podía morir si no la cuidaban.
Volvieron al campo, realmente querían que ella conociera ese lugar. Hay se habían conocido era el lugar más especial que tenían.
Tendieron una manta en el césped debajo de un gran árbol y acomodaron las cosas. Se sentaron. La mujer mantenía a la niña sentada haciéndola jugar con unas muñecas.
-Mirá Esme caballos- Dijo su madre señalando a una manada de salvajes.
Esme sonrió en cuanto los vio, eran hermosos. Parecían detener el mundo con su paso, eran majestuosos, se veían tan fuertes. Ella quería ser igual a ellos fuertes y poderosos.
Entonces le llamo más la atención uno pequeño de color negro como la noche. Era mucho más lindo y aunque parecía el más débil a Esme le parecía perfecto.

Mañana... Lo voy a dejar en suspenso jaja ^^
Te amo mucho!!!
Mio

Diesssssssssssssss!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Perdón por atrasarme, este fin de semana perdí el ritmo.
Acá esta como te prometí la segunda parte... Admito que la adore. ^^


Alexander Shains (1988)
Historia de Benjamin
Segunda parte:
Lo conocio

...Cuando abrió los ojos, sintió la lluvia repiquetear en la ventana. Se la mentaba porque odiaba la lluvia.
Se levantó con poca energía, cosa que lo ponía de mal humor. Hiso el lado de su cama sin despertar a Geni y se fue. El sonido del agua le daba tanto sueño. Se metió en la ducha.
Cuando salió estaba como nuevo, caminó con tranquilidad por los pasillos de la casa.
-Hola, Amelia- Exclamó dándole un gran abrazo.
-Hola, tío- Dijo riendo.
-¿Qué pensabas?- Preguntó él. Ella era tan inteligente, la quería mucha por eso.
-En Dorian- Dijo con toda la tranquilidad del mundo. Era tan sincera también, eso se lo había enseñado él.
-¿Y por qué mi hijo está en tu cabecita?- Indagó acercándose al refrigerador, que estaba a solo unos pasos.
-Porque es perfecto- Sonrió, estaba muy enamorada.
-¿Él lo sabe?- Comenzó a preparar el desayuno.
-No… es con él único que no puedo ser cien por ciento sincera- Abrazó a Pore empacada.
-Es con el que tenes que ser más sincera- Aconsejó Ben.
-Pero no puedo- Su voz era berrinchuda, estaba muy enojada.
Él suspiró, siempre era lo mismo con esta niña. Pensó.
-Vos sentís algo más por Dorian, no solo crees que es perfecto ¿Verdad?- Habló con tono juguetón.
-Sí- Afirmó apenada.
-Tendrías que arriesgarte…- Exclamó volviendo a su tono serió.
-Tengo miedo. No quiero que me rechace- Parecía enojada, pero él sabía que irrealidad estaba triste.
-Debes confiar- Dijo con voz penetrante. No se volvió a hablar.
Cuando el desayuno estuvo terminado todos se encontraban en la mesa. Sirvió la comida y se sentó. Hoy no tendría que cuidar de su sobrino así que había decidido cuidar a sus hijos y sobrina, quería llevarlos a un lugar especial.

Los hombres afilaban sus guadañas con admirable rapidez, luego con un movimiento sagaz cortaban el césped, esto se repitió hasta que un hombre gritó que frenaran.
-¿Tío, este es tú lugar especial?- Preguntó Amelia señalando a los hombres.
-Sí y no, pero más sí- Contestó riendo.
-¿Vamos a trabajar, papá?- Dijo Ash riendo. Pero no se burlaba era muy feliz eso era todo.
-No- Caminaron en silenció por unas metros más.
Los pastizales con los esclavos del “Abismo” se perdían a medida que se acercaban a un pueblo muy diferente a los demás. Caminaron unos metros más y al ver una iglesia Amelia se detuvo. Sujetó la mano de Dorian, quien la miró al instante.
Ben volteó.
-Niños no le digan a su madre que los traje aquí. Sigan caminando que nos falta mucho- Y volteó sonriendo.
-¡Muchas gracias!- Gritó abrazándolo.
-No grites, no quiero que llames más la atención de lo que ya lo haces- Dijo abrazándola-Vamos Dorian no te quedes atrás-
-Sí, papá- Contestó corriendo hacía Ash.
-¿Por qué llamo la atención?- Preguntó curiosa.
-Porque todos saben quién es la reina del “Abismo”, siempre fue igual- Contestó vigilando el lugar.
Pasaron frente de la iglesia y la vieron llena a más no poder. Amelia lo identifico entre la gente y apretó el brazo de Ben con fuerza.
-¿Por esto no tenías que cuidarlo?- Lo miró entre la camisa de él. Era muy alto.
-No, porque si lo estoy vigilando. Nada más que hoy además de tener compañía llegue tarde- Y rio.
Entraron a una casa muy pintoresca y Ben les tiro sobre el sillón ropas como para una fiesta.
-¡Vamos a una fiesta!- Gritó Ash alegre.
Amelia y Dorian miraron a Ben extrañados.
-No me miren así, porque me voy a arrepentir. Cámbiense porque la fiesta es en una hora y los ángeles no esperan- Dijo entrando al baño. Que tenía la puerta muy cerca del living.
Amelia sonrió al tomar el vestido rojo y gritó antes de entrar al cuarto.
-¡No espíen!-
Dorian miró a Ash.
-Ella no lo va a querer más que a vos- Dijo Ash canturreando mientras se metía en la otra habitación.
Dorian suspiró y se metió en la tercera recamara.
Luego de una hora Amelia salió y sorprendentemente vio que todos ya se habían cambiado.
-Que raro siempre sos la primera en todo- Ben rio.
Todos lo siguieron. Salieron con máscaras puestas y se dirigieron al lugar donde sería la gran celebración.
Todos los demás también tenía mascara, todo el mundo ocultaba su verdadero yo. De todas formas ella sabía que cuando llegara el momento lo reconocería. Tomó la mano de Dorian por unos segundos, luego al soltarlo comenzó a caminar entre la gente. Lo buscaba.
-Papá ¿Esto está bien?- Preguntó Dorian. Él estaba más feliz que ninguno, pero sabía que estaba en la sangre de ambos amarse y no lo quería, la amaba demasiado.
-Ella no se te ira Dorian- Contestó su padre, pero Dorian no lo entendió.
Amelia se había rendido y se sentó en un gran sillón.
-Hola, señorita- Escucho la voz de un chico.
Levantó la vista y vio aquellos ojos amarillos tan iguales a los suyos. Quería abrazarlo, pero él no la conocía.
-Hola- Sonrió, pero él no lo notó.
-Sé que no debó preguntar su nombre, pero…- Y antes de que pudiera preguntar ella lo interrumpió.
-Soy Amelia y es un placer. Siéntate por favor- Ella tomó su mano y él se sentó.
Dorian se la pasó persiguiendo a Ash para que no matara a nadie, Ben vigilaba por si Geni se asomaba por ahí. Y Amelia, ella estuvo toda la noche con su queridísimo hermano, pero en algún momento debía terminar.
-Amelia- Dijo Ben parándose frente a ellos-Vámonos, es tarde. Demasiado- Aclaró.
-¿Ben?- Preguntó Alex.
Ben y Amelia lo miraron extrañados y dijeron simultáneamente:
-No- Ella se levantó.
-Chau, Amelia- Se levantó algo desesperado-Sé que no me va a creer, pero…-
-Lo sé- Lo interrumpió ella, lego besó su mejilla-Fue un placer- Se voltearon para irse, pero Alex sujetó la muñeca de Amelia y al voltearla la besó.
Serró los ojos, pero ella no sintió nada o por lo menos eso se obligó a pensar.
-Adiós, Alex- Dijo algo triste cuando se separaron.
Y se fueron sin esperar. Sin escuchar lo que su hermano podía llegar a decirle, lo dejo solo.

-¿Y… que tal fue conocer a tú hermanito?- Dijo Dorian sentándose en la cama del cuarto de Amelia.
-Fue como volver atrás…- Dijo melancólica, miró a Dorian. Sintió la obligación de decírselo-Alex… me besó, Dorian- Exclamó encogiéndose le dolía.
-¿Qué sentiste?- Preguntó disimulando el dolor que sentía.
-Muchas cosas, pero no amor- Aclaró más que apenada.
-¿Y se supone que no me duela, que me aclares esto?- Dijo él levantándose.
Camino está la puerta enojado, no quería, pero no podía evitarlo.
-¿Por qué te enoja?- Preguntó confundida. Obviamente lo freno.
-Porque sí, Amelia- Dijo jalando para que lo soltara, pero ella era más fuerte.
-No es una respuesta, Dorian- Ella también comenzaba a enfadarse.
-Amelia… me gustas, por eso me molesta- Se miraron y desearon besarse. Se acercaron porque era su intención, pero él se detuvo. La tomó de los brazos y la alejó.
-Perdón, pero no quiero, ahora no… quiero- Dijo con un tono que la hirió.
Estaba totalmente perdido, tenía miedo, pero si la besaba… ¿Qué sentía ella?
-No me rechaces, Dorian. Por favor- Suplicó, pero él se fue sin decir más.

Ben se sentó en la cama.
-Que niños tontos- Exclamó frustrado. Abrazó a Geni por la espalda y besó su mejilla. Ella rio.
-Son niños, Ben. Cuando sean más grandes lo van a entender mejor- Dijo ella apoyándose sobre el pecho de él.
-Va a ver que ayudarlos mucho- Comenzó a besarla muy dulcemente.

Espero que te aya gustado esta noche publico: "Se llamo Esmeralda"
Gracias a este retraso puedo comenzar con Esme!!
Te ama... Mio

sábado, 6 de abril de 2013

11 ^^

Estoy en graves problemas, así que les dejo una corta historia y mañana publicaría la continuación que seria más larga para cubrir dos días.


Alexander Shains (1988)
Historia de Benjamin
 Había muchas cosas que adoraba, su familia era lo más importante.
Amelia su querida sobrina, una chica que tenía su carácter. Dorian su hijo mayor, por unos minutos, el más tranquilo y razonable. Ash era… Ash, tenía un carácter especial y un instinto gatuno muy agudo.
Y por último, pero no menos importante Geni, su esposa, la mujer más dulce y amorosa que jamás había conocido. Ella lo había salvado de esa sensación de soledad e inexistencia. Le debía la vida, que nunca hubiera tenido.
 También adoraba las responsabilidades, de las cuales tenía muchas. Levantarse temprano para cocinar, Cuidar de su sobrino que por culpa de un accidente era un ángel. La razón del tener que cuidarlo era más que sencilla, se trataba de mantener una vida. Y a la noche volvía para cocinar la cena.
Se despertó con la energía necesaria como para estar listo en unos minutos. Bajo a la cocina donde pudo ver a Amelia. La saludo cordialmente y comenzó a cocinar.
Cocinar, adoraba cocinar era un placer que él se daba siempre.
Luego se iba con Alexander su queridísimo sobrino, pero él pobre chico no sabía que Ben era su tío, lo veía como su amigo.
Ese día llego temprano sin Geni que todavía estaba ocupándose de unas cosas. La casa estaba silenciosa, cosa que era muy extraño siempre estaba todos corriendo por todos lados. Camino a la habitación de Amelia porque ella solía estar ahí y cuando entro vio una imagen extraña a sus ojos.
-Hola- Dijo extrañado.
Ash lo miró y agito su mano alegremente. Dorian quien estaba escuchando música hiso una seña en señal de saludo y Amelia agacho la cabeza ya que tenía las manos más que ocupadas…


































Es la imagen que Ben ve cuando llega a la casa.
Espero que esto sea suficiente.
Te Amo!!!
Mio

Doce!!!!!!!!!!!!!!!!!

Como es muy tarde y la historia de hoy se torno más que difícil. Te voy a dejar un dibujo.


































Ellos son Ash (El de rojo), Dorian (El de verde) y Amelia. Ah!!!! y Pore.
Te Amo.
Mio

jueves, 4 de abril de 2013

Trece!!! >0<
Hola ^^ jiji
esta historia esta escrita a propósito como continuación de la anterior, para que no quedaran tan cortas.
Perdón que se vea de esta forma, pero el internet se peleo conmigo.

¡Volviste! (1987)
Historia de Amelia
Se había levantado de mal humor. Le dolía tremendamente le cabeza y el estómago.
Al cambiarse, con esa ropa que usaba solo los fines de semana, salió de su habitación y caminó a paso pesado hasta la cocina. Se mantuvo sentada mirando un espejo que le había dado su tío a escondidas.
==-Yo siempre estoy junto a él. Si querés verlo solo tenes que prender la luz del espejo-==
Recordó las palabras que su tío. Aquellas que le dijo la noche anterior. Pero por alguna razón, que ella no entendía, no recordaba más de aquella noche. De repente alguien grande la abraza por atrás.
-No te di ese espejo, para que sufrieras tanto- Dijo una voz, la cual reconoció como la de su tío.
-No sufro tío, tranquilo. Solo… pienso- Exclamó ella.
Ben se sentó junto a ella, en una de esos banquillos altos para mesadas.
-Yo sé que debe hartarte que te repita mil veces que no puedes verlo y tal vez para tú edad mí razón no es la mejor, pero te pregunto algo- Mientras él hablaba ella lo miraba atenta-¿Sí tú, tuvieras que separar a hermanos, por qué lo harías?- Preguntó usando ese tono que no te permite mentir.
-Porque… sería si fuera un gran peligro- Dijo muy segura-Como la muerte- Agregó.
-Entonces ¿Por qué estás tan insistente con el tema de verlo?- Reformuló él.
-Yo no lo mataría, nada referido a esté ambiente- Dijo algo disgustada.
-En eso te equivocas y mucho. Te explico…- Respiro hondo y comenzó-No pueden verse sin correr el riesgo de que los una el lazo de amor-
-Pero- Interrumpió ella-Jamás me enamoraría de él-
-Eso no lo sabes, las probabilidades son altas. Después de todo está en tus genes- Aclaro él con muchísima paciencia. Se quedaron en silenció, él se levantó y comenzó con el desayuno.
-Pregunta y… eso ¿Qué tendría de malo?- Dijo una duda repentina.
Él sin mirarla comenzó a contestar.
-Dos cosas para ser más preciso, la primera, no podrían procrear generaciones, lo matarías en el acto- Ella sintió como su corazón se detenía y luego volvía a latir-Y segundo, hay alguien que no soportaría verte enamorada de otro y te lo digo por experiencia, es realmente horrible- Siguió con su cocina.
-¿Quién es, tío?- Preguntó más que curiosa y solo deseo que fuera Dorian.
-Ese es mi secreto, sí deseas saberlo deberás pensar mucho- Dijo riendo muy divertido.
Por un lado se aliviano porque por lo menos quedaría en duda, pero por el otro lado tenía unas ganas fuertísimas de saber.
Uno a uno fueron llegando. Luego Ben y Geni se marcharon, tenían que cuidar de Alex.
Amelia sentía como, la tentación, se la comía lentamente. Había estado todo el mediodía con los mellizos y aunque siempre se divertía, quería verlo, abrazarlo…
¿Y si se enamoraba? No importaba lo reprimiría, pero quería y lo quería desesperadamente.
Cuando ambos chicos se fueron a descansar, ella aprovechó para escapar.
Corrió lo más rápido que pudo hasta llegar a las fronteras del “Paraíso” y el “Abismo”. Como odiaba esos nombres.
Un bosque negro y muerto se extendía por lo menos veinte metros y en el había criaturas, que no importaba si eras de cualquier especie, ellas con solo tocarte desaparecería tú alma sin dejar rastros. Eran peores que los demonios, se los llamaba “Guardianes”.  
Comenzó a caminar can cautela para no llamar la atención de ninguno, hasta ella que había sido criada para no temer, se asustaba en aquel bosque. No hacía ningún ruido al caminar y todos los pasos los meditaba dos veces, pero al parecer no bastó porque una espacie de gigantesco puma se paró frente a ella.
-Tranquilo, solo quiero pasar- Dijo casi a punto de desmayarse.
-¡No!- Resonó un gritó en su interior.
-Por favor quiero ver a mi hermano- Suplicó casi de rodillas.
-¿Hermano?- El gran animal dudo por unos segundos, pero luego volvió a gritar:-¡No, por aquí no pasa nadie!-
-Está bien…- Comenzó a darse la vuelta, cuando de repente se escuchó un disparo. Ella se volteó rápidamente y vio al animal caer al piso-¡No!- Gritó instintivamente y corrió hacía él.
Sacó una enorme bala del estómago del “Guardián” e intento para la sangre.
-¡¿Qué haces?!- Gritó un hombre que se acercaba corriendo, al que Amelia no hiso caso.
Al llegar junto a ella la pateó para que se alejara del a puma.
-¿Qué le sucede?- Preguntó mirándolo con furia.
-Estos monstruos, no nos dejan pasear libremente entre los mundos- Contestó el hombre muy avivado.
-Es su trabajo. No puede matarlos es ilegal- Dijo enojada, pero sin gritar.
-¿A sí? ¿Y cuál sería mi pena almita tonta? ¿Sabes que soy un demonio?- Y mostró colmillos iguales a los de una vestía.
-Tú castigo, al herir a un “Guardián” en frente de un superior- Ondeó su cola para que la viera bien-Sería a muerte…- Grandes garras se asomaron de sus manos y con un rápido movimiento le arrancó de las manos el arma destrozándola, al señor que estaba atónito de la sorpresa.
Pero los planes de Amelia mejoraron ya que escucho que más “Guardianes” andaban cerca. Se despidió con una elegante reverencia, alzo al “Guardián” en sus hombros y se marchó corriendo.
Al salir del lugar la vestía comenzó a achicar su tamaño. La dejó en el piso asustada y vio cómo se iba convirtiendo en un adorable leoncito, sin melena, color celeste. Luego un par de alas le brotaron, pero aún estaba muy herido, así que volvió.
Cuando llego a su casa ya había anochecido y al entrar Geni muy preocupada gritó:
-¡Gracias que volviste, Amelia!- Pretendió abrazarla, pero freno en seco cuando vio el extraño animal que traía.
-¿Qué es eso?- Preguntó Ben.
Dorian y Ash estaban tan preocupados como ella, habían notado el disparo.
-Un “Guardián”- Dijo algo asustada por lo que le esperaba.
-¡¿Un qué?! ¡¿Qué hacías en el bosque prohibido, Amelia?!- Comenzó a gritar Geni.
Pero Dorian sujetó su mano y exclamó.
-Mamá después la regañas, ahora hay que curarlo- Miró a su padre-¿Puedes hacer algo?- Preguntó preocupado.
-No mucho jamás trabaje con animales, menos con…- Dudó.
-“Guardianes”- Dijeron Amelia y Dorian.
Ben rio y sujetó al animal.
Pasaron varios minutos antes de que Ben la dejara entrar a ver al leoncito. El cual ya estaba despierto y más que asustado.
-Tranquilo- dijo sonriendo, una vez que su tío se fue de la habitación. Notó, ella, que estaba arrinconado en el techo.
-¡No!- Nuevamente retumbo la voz del “Guardián” en su cabeza.
-Pero no te are daño vamos, baja- Dijo dulcemente.
-¡Pero no quiero que me devuelvas a ese bosque horrible!- Gritó muy asustado.
-Quedate conmigo entonces- Exclamó extendiendo sus manos.
-¿Podría?- Preguntó bajando despacio.
-Por supuesto y serías mío- Abrazó con delicadeza al “Guardián” cuando este se abalanzo en sus brazos.

-¿Y cómo le vas a poner?- Preguntó Geni al terminar de servirle la comida.
-No lo sé…- Miró a Dorian-¿Cómo se llama?- Indagó.
-Am… no sé, pero tendría que ser algo con P- Se quedaron pensativos por unos minutos.
Ash vio de manera extraña el puré de papas que comía y exclamó riendo:
-Puré, puré-
Amelia y Dorian se miraron e inmediatamente dijeron:
-Pore- Y todos rieron por su sincronización.
-Me gusta mi nombre Amelia- Dijo el pequeño tirando de su camisa.
-Me alegra, Pore- Y sonrió.

Espero que te aya gustado. Mañana: "Alexander Shains"
Te amo!!!!!!!!!!!!!
Mio ^^

miércoles, 3 de abril de 2013

CATORCEEEE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

la de hoy es muy cortita, pero me gusto. Esta parejita me gusto mucho...
Al final no es ni de Amelia, ni de Alex. Es de Dorian, uno de los hijos de Geni.
Espero que te guste aunque sea corta.


Te veo (1987)
Historia de Dorian
La veía de una forma que no podía explicar. Había crecido y sus sentimientos lo acompañaron.
Era tarde y se había levantado para buscar agua. Cuando llegó a la cocina la vio. Estaba sentada y parecía muy triste.
-¿Amelia, estas bien?- Dijo al acercarse.
-No mucho- Era muy sincera. Era lo que más le gustaba de ella.
-Pensás en tú hermano ¿No?- Exclamó al notar que tenía la cadena en la mano.
-Sí, pero no es solo eso Dorian- Y lo mira, de una forma extraña por que no era ni felicidad, ni tristeza.
-¿Qué pasa, Amelia?- Preguntó preocupado. Se sentó junto a ella.
-Alex- Lo miró. Era la primera vez que ella tardaba tanto en decirle algo.
-Amelia ¿Qué pasa?- Se desespera.
Ella vacilo, mirando el collar.
-Alex… está en el cielo, Dorian- Dijo largándose a llorar.
-¿Se murió?- Preguntó atónito.
-Sí, hace un año ya el tío Ben me lo conto- Contestó desconsolada. Él la abrasó.
-¿Papá?- Se preguntó a sí mismo.
-Dijeron que lo están cuidando mucho- Admitió.
-Me imagino, que lo que te tiene tan triste, es que no te van a dejar verlo- Dijo él.
Ella asintió y no dijeron más nada.
Al momento de irse a acostar ella lo llamo:
-Dorian- Él se volteó. Corrió hacía él y lo besó-Considéralo como un gracias- Y sonrió.
-¿Por qué?- Preguntó atónito.
-Por todo, siempre fuiste muy bueno conmigo. Además sos él mejor del mundo- Y corrió a su habitación.
Lentamente caminó hacía su cuarto. No podía creerlo, pero debía tomarlo como lo que era. Esto no significaría nada, eso pensó él.

Mañana: ¡Volviste!
Esta historia es de Amelia.
Te a.m.o M.U.C.H.O!!!
Mio

martes, 2 de abril de 2013

15!!! :3

La historia de hoy es muy triste :´(
Me acelero el corazón escribirla y hice que todos la leyeran (Menos mi mamá). LES GUSTO!!!!!
Así que espero que te guste y provoque todo lo que provoco en todos.
Disfrútala.


Era más que un Humano (1986)
Historia de Alexander
Hacía unos meses había comenzado a buscar a sus padres. Se las había arreglado para escapar del orfanato y buscarlos.
Había trabajado mucho y por fin lo pudo conseguir. Volvió corriendo al orfanato, quería que Sam se enterara.
Entró en el patio del orfanato de una forma que nadie podría explicar, pasó por los arbustos con una rapidez que nadie alcanzaría y luego entro en la habitación de Sam. Estaba despierta, como siempre jamás era muy tarde para ella.
-Estas todo sucio, mi lord- Dijo ella al verlo atravesar la pared de su cuarto.
-Lo sé, tuve que escabullirme entre los arbustos y…- Alex noto que estaba sola-¿Y sus compañeras?- Preguntó.
-Las adoptaron esta tarde, cuando vine a acostarme se estaban yendo- Contestó algo triste.
-No esté triste- Se sentó frente a ella y acarició su cabello. Ella se acercó y lo besó.
-Báñate conmigo- Dijo sonriéndole, apenas alejándose de él.
-Tenemos 13 años- Exclamó sintiéndose algo raro.
-Solo te pido que nos bañemos, nada más- Suplicó acariciando su pecho.
-No… creo que sería mejor esperar- Dijo dudando, sabía que ella tenía muchas ganas de esto, pero acaso era correcto.
-Bueno- Exclamó parándose-De todas formas debes bañarte, así que entra al baño- Lo tomó de la mano y lo metió al baño. Cuando estaba a punto de cerrar la puerta Alex tomó su muñeca.
-Nos… bañemos juntos- Dijo dudando. Era niños y su cuerpo no tenía esa edad como para comportarse de tal forma, pero si eso la hacía feliz hacía difícil el negarse.
Ella solo lo miró sorprendida y al mismo tiempo feliz. Tal vez se arrepentiría luego porque ella sabía lo mal que estaba para chicos de su edad hacer esas cosas. En su mente eran mucho más grandes, su vida les había enseñado a crecer tanto. Ambos eran más inteligentes que nadie y se aburrían en el colegio ya que muchas de las cosas ya las sabían. La vida se las había enseñado.
Unos minutos después ya estaban adentro de la bañera. Sam se había sentado entre las piernas de Alex, porque les daba vergüenza verse, pero no sentirse. De todas formas lo veían como un simple juego y no lo veían como nada más.
-¿Encontraste a tus padres?- Preguntó algo preocupada.
-Sí, mañana después del colegio iré- Contestó feliz.
-¿Puedo ir contigo?- Exclamó pensativa, intuía la respuesta, pero de todas formas quería preguntar.
-Es… muy peligroso. Prefiero que se quede aquí- Contestó sintiéndose un poco mal consigo mismo.
Se quedaron unos segundos en silenció, luego Sam habló.
-Quiero tener dos hijos, sabes- Y rio un poco.
-¿Ya está pensando en ese tipo de cosas?- Preguntó extrañado.
-Obvio, quiero ser una madre joven. Como mi madre- Dijo contenta.
-Pero es demasiado joven- Exclamó usando ese tono formal que había adquirido hace poco, le gustaba tratarla como una reina, era su reina.
-No me importa, quiero saber para poder estar lista- Y chapoteó suavemente con sus piernas- Les pondría Trevor y Leila- Dijo tiernamente, sonriendo de una forma muy angelical.
-Me parecen nombres muy lindos- Él también sonrió.
-¿Cuántos hijos quieres, mi Lord?- Preguntó mirando la nada.
-No estoy seguro, Jamás me había puesto a pensarlo, soy… un niño solamente- Contestó dudoso.
-Bueno, pero en un caso hipotético- Dijo mirándolo. Él se quedó pensativo por unos minutos, luego exclamó:
-Tendría una hija a la que llamaría Charlotte- Ella volvió a apoyarse sobre el hombro de Alex, mirando hacía la pared del frente.
-Entonces… ¿Crees que estaría bien tener tres?- Preguntó sería.
-Sí me parece bien- Dijo feliz. Estaba en contra de acelerar su crecimiento, pero no podía contra decirla, además qué tan malo sería tener hijos.
-Trevor sería el más grande, cuidaría mejor a sus hermanas. Leila la del medio y Charlotte la más chica- Exclamó muy dichosa.
Esa noche durmieron juntos. Apenas salió el sol Alex despertó, con mucho cuidado se fue de la habitación. Corrió a su cuarto y se cambió, con el uniforme del colegio.
Salió al jardín y recordó todo lo que había sucedido esa noche. Se sentó en las hamacas. Ella quería formar una vida junto a él, tanto les había pegado el mundo, que ahora estaban desesperados por formar algo nuevo. Amaba pensar en todo lo que había vivido, lo poco que recordaba.
Cerró los ojos y se obligó a recordar, pero era en vanó recordaba siempre lo mismo. Las voces de los chicos lo hicieron entrar.
Luego de desayunar los llevaron hasta el gran edificio donde todos tenían clases. Las horas se hicieron pesadas, pero ambos se las ingeniaron para pasar el tiempo más rápido.
Al salir junto con todos, Alex le entregó su bolso a Sam.
-Tene cuidado, mi Lord- Dijo algo llorosa. Alex la abrazó.
Al separarse la tomó de los hombros y la miró a los ojos.
-Te lo prometo. Volveré como siempre- Dijo muy  seguro.
-Pero volves temprano que hoy es san valentín- Dijo sonriendo para disimular su preocupación. Él la besó
-Te amo- Exclamó al separarse de ella.
Se fue corriendo lo más rápido que pudo, dejándola atónita.
-Yo también- Susurró luego de unos minutos a la nada, llorando de felicidad.
-Vamos, Sam. Lo veras esta noche- Dijo Bernard al tomarla de la mano.
¿Qué estaba haciendo? Pensó. Tendría que olvidar a las personas que lo habían abandonado. Recordaba muy bien esa noche, pero no podía perdonarlos. Tal vez los buscaba para recriminarles todo o porque quería saber la razón. Se concentró debía correr mucho estaba demasiado lejos.

Se detuvo frente a la casa, era de noche y hacía muchísimo frio, pero de la nada sintió aire caliente que provenía de su izquierda. Se volteó asustado y vio fuego, uno muy fuerte. Su poca curiosidad lo convenció, así que corrió hacía el lugar.
Cuando llegó pudo ver a sus padres atados de manos a altos troncos. Había tanta gente alrededor, furiosa. Se acercó más a ellos.
-¡¿Qué son?!- Gritó un hombre furioso.
-Demonios- Dijo rendido su padre. Lo recordaba un poco.
Alex se volteó hacía una señora.
-¿Qué sucede?- Preguntó indiferente. Tal vez deseaba esto.
-Esta pareja ha realizado muchos estragos en la ciudad- Contestó furiosa.
Él se preguntó porque los quemarían si eso ya no estaba permitido. Se desesperó y recordó las palabras de su padre: “Demonios”.
Él también lo era. Los miró paralizados, su corazón latía muy fuerte, le dolía muchísimo. El mundo a su alrededor se detuvo, miró a su padres. Tuvo el impulso de salvarlos cuando las llamas comenzaron a arder, pero no pudo moverse. Se desesperó. Lagrimas brotaron de sus ojos y quiso gritar para que detuvieran todo, pero recordó a Sam.
¿Y si lo mataban a él también? Debía volver con ella ahora, era muy tarde. Notó que su madre le sonrió y despertó de aquel trance extraño.
-Vete- Leyó en sus labios. Corrió lo más fuerte que pudo, se detuvo a unos metros y escucho que su padre gritaba:
-¡Mientras él viva yo jamás moriré!-
Y siguió corriendo sin mirar atrás, le dolía tanto. Ahora era huérfano, era como todos los demás, como Sam.
Una luz lo segó.
-Sam- Fue su palabra final antes de caer al asfalto.

Es muy triste!!!
Mañana: "Te Veo"
Esta historia no estoy muy segura de quien va a ser... Pero que se me ocurra algo ^^
Te amo mucho!!
Mio