Lo mejor del mundo

lunes, 25 de marzo de 2013

Vein-ti-TRESSS!!

Bueno acá esta la historia de Alex... la deje en suspenso para que esperes con ansias la proxima.


Eran solo niños (1978)
Historia de Alexander
Ellos eran frágiles y pequeños como lo pueden ser un par de niños de tres años, un par de rubios muy consentidos por ser los primeros. Pero no todo siempre es miel sobre hojuelas.
-¡No papí!- Gritó uno pequeño.

Él tenía cinco años, hijo único, niño prodigio. Sus padres eran muy buenos con él.
Eran bastante pobres, pero nada les importaba si estaban juntos.
-Ma, mira. Que linda estrella- Se podía ver al niño jugar en el patio.

Era una tarde como cualquier otra. Esta era la cuarta o quinta que se mudaban de  un país. Como era de esperar su madre, en su primer día de clase debía hacer amigos, pero que menos quería el niños que hacer amigos.
-Que tengas buen día, mi amor- Dijo la mujer dándole un beso en la frente.
-Sí, mami- Dijo algo divertido.
Al entrar en el aula todo fue como ya lo había sido muchas veces. Una rutina repetitiva que él no notaba por ser tan pequeño.
Cuando salió del aula vio a un hombre que le llamaba la atención, este tenía el pelo rubio como los ojos del niño. Era más alto que el resto de la gente. Él pequeño no podía dejar de verlo.
De repente el hombre noto la mirada del niño y se acercó junto con sus gemelos cuyos rostros estaban pálidos como si el miedo les apretara el cuello y los asfixiara.
-Niños saluden- Dijo él hombre con una sonrisa.
-Hola- Dijeron al mismo tiempo, con una voz temerosa.
-Hola, soy Alex ¿Y ustedes?- Dijo el pequeño extendiendo su mano.
-Yo soy Bernard- Dijo el pequeño con guantes.
-Yo Frederick- Parecía más asustado que su hermano, además temblaba.
-Alexander ¿Qué te dije de hablar con extraños?- Dijo Edward alzándolo.
-Perdón, papi- Dijo Alex feliz y lo abrazó.
-Lo siento, no debí hablarle. Fue mi culpa, no lo culpe a él- Dijo apenado- Bueno niños vamos, los espera su madre- Se despidió y desapareció entre la gente.

Los días pasaron como algo más, pero esta vez Alex había hecho amigos. Iba mucho a su casa, jugando por las tardes y a veces durmiendo en las noches. Todo era normal hasta que un día…
-Papi ¡No!- El grito resonó en la casa, sin salir al exterior.
Un tajo profundo, un golpe certero. Una sonrisa escondida y muy dolor.
Su rostro se desfiguro cuando lo tomó de la muñeca y lo sostuvo frente a él. Con un afilado cuchillo tajó su mano.
El piso se llenaba de sangre, de sudor… de lágrimas, pero apenas se notaba porque las puertas y ventanas estaba tapadas con sumo cuidado.
Lo acostó en la cama donde un escurridizo rayo de luz le dejaba ver lo que sucedía. Escuchaba gritos que no entendía por su edad. Veía a sus amigos ser… lastimados y esa fue la primera vez que vio, algo que jamás recordó el nombre, porque su mente bloqueó toda relación… sangre. Se extendía por la cama, por los cuerpos, por el piso.
De repente todo acabó se había desmayado y por ende Leonard despertó. Primero no vio nada porque su vista se nublaba, pero luego el olor lo asustó.
Limpió todo con desesperación, sin saber lo que había hecho. Repitiéndose una y otra vez que no tendría que haberse quedado solo y menos con los niños.
Los baño llorando, los acostó y se encerró en su habitación. Intentó recordar porque es que había sucedido, que pasaba por su mente cuando él hacía esas cosas…
Recordó a Ben y se inyectó, por fin, su calmante.
Al día siguiente to pareció normal, pero Leonard no apareció ¿Cómo podría enfrentar el ver a sus hijos así? ¿Cómo podría soportar que le temieran? ¿Cómo?

Los meses pasaron como si nada estuviera pasando. Nadie se daba cuenta y para Leonard, que cada vez tenía más ataques, todo era como si otro lo hiciera. Porque empeoraba.
Para suerte de Alex su padre se dio cuenta ya que notaba la maldad en la gente, siempre fue su trabajo. Un día mientras estaba en la casa de sus queridos amigos Edward irrumpió llevándose a su hijo diciendo:
-No diré nada, solo no se acerquen más a mi hijo- Y se fue, sin más.
-¿Por qué padre, debo alejarme de mis amigos?- Preguntó el niño entre llantos.
Edward, que tiraba de su muñeca, caminaba furioso.
-Porque desde que estas con ellos volvés a casa lastimado y todo por culpa de su padre, lo que ese hombre hace es muy malo, uno no tiene que lastimar a su familia jamás ¿Oíste?- Él no quería ser de esa forma, pero la vida de la persona que más amaba estaba en un gran riesgo.
Alex miró hacia atrás y pudo ver como sus dos amiguitos lo saludaban con tristeza y lágrimas chorreando por sus mejillas. Levanto su diminuta mano, llena de cortadas profundas, y se despidió para nunca volver.
-Sí, padre- Contesto a la pregunta que hacía rato su tan amado padre había realizado.
De atrás de los pequeños, que ya estaban bastante lejos, apareció Leonard, quien se odiaba por lo sucedido. Sujetó a ambos y se los llevó.
Tuvo miedo, mucho miedo y lloró aún más, pero no por él. Él ya estaba a salvó juntó a su padre. Si no por sus amigos porque aquel hombre no era bueno, para sus ojos y siempre los haría llorar.
Seis años después
Los vio entre los chicos del orfanato, eran altos y rubios como sus ojos, iguales a su padre. Pidió que no en todo…  

Mañana: "El primer amor"
Te amo!!
Mio

domingo, 24 de marzo de 2013

24 xP

Si!!!!!
la pequeña Sam. No tuve más para contar de lo que hay, pero igual lo considero muy lindo.


La Noche Blanca (1978)
Historia de Samanta
Era solo una niña, maravillada por el mundo que la rodeaba. No hablaba ni siquiera con su madre, quien era la persona con la que pasaba todo el día. El hecho de su silencio era porque así  le gustaba estar. Charlaba con sus juguetes y nada más.
Su madre siempre preocupada se sentaba junto ella en el patio y la sentía cantar mientras peinaba su muñeca o tenía extensas conversaciones con sus osos de peluche. Se había vuelto muy independiente y nunca llamaba a su madre si lo necesitaba, pero tenía la ventaja de que su madre siempre estaba a su lado y tan solo una mirada bastaba para que la entendiera.
Vivía en una casa grande con un patio colosal. Lo que ella más adoraba en el mundo era que su madre le enseñara lo que fuere, pensaba que su mamá era la mejor en todo y muy inteligente.
-Samanta- Dijo la mujer.
Al instante la niña apareció saltando feliz. Se sentó junto a su madre en un amplio sillón del  gran salón. Ambas comenzaron a cantar la mujer a su hija mientras peinaba el cabello de la niña y Sam a ese público que había inventado hace ya muchos años.
-Niña que duerme en la bruma,
Niña que llora en la obscuridad.
Sueña con gente que la odia,
Sueños que nunca acabaran.
Abre los ojos y pregunta
¿Sola estaré un día más?
Sienta muñecas en su cama
Y les canta canciones sin fallar
Calla, calla pies descalzos
Calla, calla no llores más-
-Mamí- Dijo Sam a su madre.
-¿Qué sucede hija?- Dijo la mujer con mucha tranquilidad, aunque estaba contenta su hija le había dicho algo.
-Esta canción es muy triste- Confesó ella abrazando una muñeca.
-Sí, mi querida. Lo es- Exclamó su madre haciéndole una trenza.
-Yo soy como esa niña mami. Tengo miedo- Al decir eso con tanta tristeza hiso que su madre la abrasara.
Esa noche se sentaron en la hamaca del frente a ver las estrellas. A la media noche una tenue melodía se empezó a escuchar. Cuanto más fuerte se escuchaba la música se podía distinguir una luz. Luego de unos minutos.
Entonces fue cuando las vio. Eran hermosas mujeres que bailaban una especie de vals, algo complicado, creyó Sam. Usaban blancos vestidos largos y elegantes, muy cara joyería y máscaras finas y delicadas. Eran majestuosas, como daban pasos tan precisos, perfectos, como si hubieran nacido para bailar al son de esa música.
-Son hermosas, mami- Dijo recostándose sobre el regazo de su madre.
Quería verlas toda la noche, pero las carisias de su madre y su cansancio la durmieron al instante.

A la mañana siguiente ella despertó en su cama, sintiendo que toda la hermosura que había visto era solo un sueño más.
Se sentó en la cama y recordó su sueño. A las elegantes mujeres vestidas completamente de un blanco que brillaba en la obscura noche.
El sol que se asomó por su ventana la incitó a ver por la ventana.
Su aliento, al chocar contra el vidrio empañaba la poca visión que ella tenía de la plaza central, pero aun así pudo ver que en ella una gran cantidad de gente comenzaba a reunirse. Saltó de la cama y corrió abajo.
-¡Mami!- Gritó feliz la pequeña de apenas cinco años.
-¿Sí?- Dijo la madre cuando Sam entro a la cocina.
-Las señoras de anoche- Dijo intentando subirse a una banqueta alta.
La mujer riendo la subió y le dijo sirviéndole su desayuno:
-Sí, fui al mercado esta mañana y las vi. Si quieres podemos ir en cuanto termines tu desayuno- Besó su frente.
 Una vez terminó su madre de vestirle partieron a la plaza. Aún más llena de gente que hace unas horas, todo parecía muy alegre, pero ellas, quienes habían llegado más que tarde, no llegaban a ver nada.
-Hija, porque no te metes entre la gente y vas hasta el frente- Dijo la mujer.
Inmediatamente Sam corrió entre la gente. Al llegar al frente sintió que su sueño revivía frente a ella. Otra vez los vestidos blanco, que a la luz del sol brillaban aún más.
Todo para ella tuvo una vista diferente, el mundo se había vestido de fiesta, pero jamás hay que cantar victoria. 

¡Mañana una historia de Alex!
"Eran solo niños"
Te amo mi reina ^^
Mio

sábado, 23 de marzo de 2013

McClain Sisters - The Great Divide

Yo se que este tipo de canciones no son mucho nuestro estilo, pero es muy linda y quería subirla para que pudieras acordarte los días que estuvimos juntas. Como que acuerdo de que preferís las cosas en su idioma original la busque en ingles (con subtitulos porque es más mi estilo ^^)


Esta canción me trae muy lindos recuerdos.
Para los que quieran escucharla en audio latino este es el link:
http://www.youtube.com/watch?v=vf3YH0xBxVs

Los quiere 
Mio^^

Que poco 25 días!!

Jijiji. Me disculpo porque la historia de hoy es mucho más corta de lo que yo quería que fuera. Ademas no cuenta mucho, pero espero que les guste igual.


Como decir adiós sin lastimarte (1976)
Historia de Amelia
Ella con apenes tres años se destacaba por su fuerza, pero era la misma razón por la que todos le temían. Nunca había lastimado a nadie, era pacífica y muy buena, pero había algo que no le podían hacer jamás. Aunque ella todavía no lo sabía.
-Bueno niños, salgan un rato al parque- Dijo la maestra mientras golpeaba sus palmas.
Alex tomo a su hermana de la mano y salió corriendo. Se sentaron en el arenero y comenzaron a construir con el área.
-Mira, Ami- Dijo Alex al encontrar un collar en la  arena.
-Que lindo- Y se acercó ella.
Amelia tomo un lado del collar para verlo mejor. No era nada del otro mundo, solo una cadena de oro algo gastada.
-Oigan- Una voz hiso que se voltearan-Eso es mío- Dijo una niña más grande que los demás.
-Pero… Ali lo encontró- Dijo Amelia.
-¡No!- Gritó la niña. Tomo a Alex y lo alzo.
Él comenzó a llorar.
-¡Déjalo!- Dijo furiosa.
Su fuerza era descomunal, pero ella no lo controlaba. Le quitó a Alex y la golpeó de tal forma que voló por los aires y al chocar con la pared la agrietó.

Los problemas llegaron pronto porque aunque la profesora no le creyó a nadie Carol y Edward sabían el porqué de todo.
-Ami… no estoy enojado- Dijo Alex sentándose junto a ella en su cama.
-Lo sé- Y se acostó en las piernitas de Alex. Comenzó a llorar.
Luego de un rato sus padres aparecieron en la puerta de la habitación.
-Amelia, no llores mi amor- Dijo Carol desesperada, acercándose a ellos.
-No te aremos nada, Amelia- Aclaró su padre.
Amelia se reincorporó.
-Ame- Dijo Carol-Sabemos que eres espacial, yo y tu padre también lo somos- Ella chasque los dedos y a los tres una extraña cola les lució.
-¿Y yo mami?- Dijo Alex algo triste.
Carol suspiró no podía explicarlo de la forma compleja, solo podía decir:
-Alex, tú eres humano- Carol suspiró nuevamente-Amelia tendrás que irte a vivir con la tía Geni y el tío Ben-
-No… ¿Y Ali?- Preguntó triste.
-Él se quedara aquí con nosotros, debes prepararte vendrás conmigo. Nos iremos mañana- Edward fue tan frio que provoco el llanto de ambos, pero… le dolía y lo suficiente como para irse del cuarto. No podía ver a su niña llorar así.
-Niños quiero que duerman con nosotros. Tenemos que estar todos juntos ¿Sí?- Dijo Carol y los abrazo.

La noche fue larga. Ni Carol ni Ed pudieron dormir.
A la mañana siguiente
-¡Vamos, Amelia!- Gritó Ed guardando las cosas en el auto.
-Ya va Edward espérala es chiquita- Exclamó Carol, quien salía con ambos de la mano.
-Perdón- Dijo juntó a ellos alzando a Amelia.
-Chau mi cielo no agás renegar a la tía ¿Sí?- Carol la Besó.
-Sí mami- Dijo algo triste.
Alex se escondió tras Carol y lloró en silencio. Habían nacido juntos, compartido mucho y ahora se alejaban uno del otro sin estar de acuerdo. Su pecho se quejaba, pensaban.
Un largo viaje durmió a la pequeña Amelia. Una fea sensación la despertó asustada.
-Hola, nena- Un pequeño niño con un ojo extraño, la saludo.
-¡Veni, Ash!- Una voz se oyó.
-Vamos, nena- Le extendió su mano y le sonrió. Al bajar Doria se acercó.
-Vamos mami nos espera- Todos corrieron adentro del castillo.
-Que lindo- Susurró Amelia.
-¿Viste?- Dijo Ash. Su oído era muy potente.
-Acá esta la pequeña Amelia- Geni sonrió.
-Es linda. No le veo ningún parecido a ti Ed- Dijo Ben con medía sonrisa.
Geni alzo a la niña y le dijo:
-Hola, yo soy tú tía Amelia- Ambas sonrieron.  

Mañana: "Las noches blancas"
Para ese prometo esforzarme para que sea un poco más larga... Ademas quiero que les agrade mucho Sam.
Te amo!!
Mio

viernes, 22 de marzo de 2013

Día 26 :3

Hola!! Esta historia me mató es muy tierna y muy dolorosa y muy.... todo.
Espero que te pase lo mismo onee, esta va especial para vos.


Fueron como su Madre (1973 Septiembre)
Historia de Genevieve y Benjamin
Hacía nueve meses esperaban por el día que llegaría mañana. Gracias a la paciencia interminable de Ben y mucho reposo por parte de Geni pudieron lograr que en su vientre crecieran dos demonios.
Ambos fetos habían estado muy tranquilos, exceptuando algunas patadas. Geni había tenido que comer mucho para no morir desnutrida aunque estaba muy flaca y su cuerpo estaba más que débil, pero ella era muy fuerte. Además Ben no permitiría que ella muera.
Era de noche y los dos estaban acostados, mirando al techo, sin poder dormir en la obscuridad de la noche, pero cada uno creía que el otro dormía.
-Ben- Dijo finalmente Geni.
-Creía que dormías…- Comentó Ben a modo de preguntar lo que ella necesitaba.
-Estoy muy nerviosa- Confesó.
-Sos hermosa…-Dijo Ben feliz.
Ambos rieron. Geni se volteó hacía Ben con extremo cuidado.
-Ben- Susurró- Tengo miedo-
Ben se colocó de costado para luego abrazarla.
-Yo jamás voy a dejar que te pase algo, mi querida Geni- Besó su frente y la acorrucó en su pecho.
Unas horas después ella se durmió y él, como había hecho durante nueve meses, se mantuvo más que despierto junto a ella. El sueño pronto le comenzó a ganar y cuanto más peleaba más se cansaba. Así que decidió descansar un poco, lo cual fue mala idea porque en cuanto cerró los ojos Geni comenzó a pegar alaridos horribles.
-Ben, duele mucho- Pudo decir mientras lloraba.
-Tranquila no te desesperes, tenes que mantener la calma ¿Sí?- Dijo con su tono usual, pero estaba más nervioso que ella.
-Sí- Y comenzó a respirar como Ben le había enseñado. Lo cual hacía que el dolor disminuyera, pero no lo suficiente.
El niño que vendría era mucho más fuerte que un demonio común ya que Carol había dado bastante de su sangre para que sea lo suficientemente fuerte para reinar. Por eso el dolor era mucho más fuerte y no había ninguna posibilidad de que se salvarse, solo un milagro, pero un demonio se ríe de Dimitri.
Ben corrió a llenar la fuente con agua caliente al baño de su habitación. Al volver destapo a Geni y le sacó su ropa interior inferior.
-¡Lo veo!- Gritó emocionado. Ella rio.
Geni comprimió los puños rasgando parte de las sabanas. Ben levantó las piernas de ella, que temblaban mucho y las acarició para que se distrajera un poco.
-¿Lista?- Dijo Ben, habiendo vuelto a su tono de siempre.
-¡Hace rato!- Gritó Geni algo estresada.
-Entonces puja, Geni- La voz de Ben sonó raramente tranquila.
Los gritos y las respiraciones retumbaban por todo el castillo y cuando por fin cesaron se oyó un llanto sufrido.
-Listo…- Dijo aliviada.
-Sí- Remarcó Ben feliz. Luego procedió a cortar el cordón umbilical.
Con el trapo mojado comenzó a limpiar al niño. El cual lo miró con sus rojos ojos llenos de amor y con sus pequeñas manitos sujetó su dedo.
-Que fuerza- Exclamó orgulloso.
-Ben…- Exclamó Geni preocupada.
-Tranquila es la placenta si me das unos segundos- Dijo terminando de limpiarlo.
Él se acercó a la cuna que habían preparado y colocó al niño. De repente un gritó horrible perturbó a Ben quien de inmediato volteó. Entonces vio que Geni comenzaba a sangrar.
-¿Qué, qué sucede?- Preguntó mientras se acercaba desesperado.
-Creo que es otro… ¡Ben!- Gritó desesperada.
Al él fijarse notó que era otro, pero esta vez el niño que venía por la desesperación, sin tener noción lastimaba a Geni.
-Geni- Comenzó a acariciarla- Necesito que uses toda tu fuerza porque este te lastima, está asustado- Dijo con tristeza.
-Sí- Exclamó segura-¡Tranquilo bebito!- Gritó para consolarlo. Lo que funciona ya que reconoce la voz de Geni y se calma.
Pero con el primer puje el pequeño se puso peor. Continuó pujando, sin embargo comenzó a cansarse por la sangre que perdía.
-Ben- Dijo desesperada y con una voz muy débil.
-Por favor, Geni te lo suplico- Pidió desesperado, ambos debían vivir, quedarse junto a ellos.
Geni pujo una vez más con toda la fuerza que pudo juntar…
Ben sujetó al bebe con delicadeza. La sangre corría por los pies de la cama, ambos niños lloraban con dolor y Geni, agitada, desvanecía.
-Geni…- Dijo Ben.
-Estoy bien, voz… arréglalo así me los das ¿Sí?- Su voz era débil y sonaba triste.
Ben sin decir una palabra se apresuró a limpiarlo, luego de cortar el cordón. Después tomó a ambos y se los dio a Geni, Quien estaba muy débil. Antes de que pudiera siquiera pensar en curarla Geni dice triste:
-Quedate al lado mío, quiero que estemos los cuatro juntos-
Él entendía la petición y sabía que si no lograba salvarla esa sería su última oportunidad para estar junto a ella, pero no era lo que él quería y se convenció diciéndose que era egoísta.
-No Geni, primero me aseguro de que estés bien. Vamos a tener mucho tiempo para estar los cuatro- Dijo de manera fría y dura, pero a Geni no la afectó ya que lo conocía.
Ella sonrió.
Pasaron varias horas hasta que Ben estuvo totalmente seguro de que sus heridas no sangrarían ni aunque ella lo levantara a él. Se deshizo de la placenta y una vez ella estuvo limpia y cómoda se sentó junto a ella.
-¿Te mantuvieron despierta?- Preguntó riendo.
-Sí, son terribles- dijo sonriendo.
-Son bellos- Exclamó Ben más que feliz.
-Igual al padre- Y los abrazo más fuerte- Ben… ¿Crees que se lleven bien?- Preguntó solo un poco preocupada.
Ambos miraron a los gemelos, los cuales desde hace rato permanecían callados y atentos a las palabras de sus padres.
-No lo sé, si te digo otra cosa mentiría- Exclamó aun viéndolos.
 -Yo creo que sí y muy bien- Dijo al mirarlo a él-Estas fascinado… Te amo-
Ben se volteó y la besó dulcemente.
-Yo te amo más- Dijo cuándo se separó un poco de ella.
-Ben…- Exclamó mirándolo desde abajo.
-¿Sí?- Roso su nariz.
-¿Cómo les ponemos?- Preguntó intrigada.
Miraron a los bebes al separarse. Como agitaban las colitas, una negra y otra blanca. Los nombres no llegaban y el tiempo pasaba.
-Mira Ben, está empezando a amanecer- Comentó Geni asombrada.
Ben rio.
-Me había olvidado del tiempo- Dijo extrañado.
-Eso es muy extraño- Rio tímidamente.
Al callarse recordaron que sus hijos aun no tenían nombres y volvieron a mirarlos.
-¿Se te ocurre algo?- Preguntó Ben algo cansado.
-No…- Contestó, pero de repente se le ocurrió algo-¿Cómo se llamaba tú papá, Ben?- Preguntó finalmente.
Él la miró.
-No quiero que se llamen como él- Dijo algo enojado.
-¿Por qué?- Preguntó preocupada.
-Él… nunca estuvo y además su nombre no me gusta- Contestó con frialdad, pero rápidamente le sonrió y dijo-Perdón, no quiero arruinar el momento, pero… ¿Por qué no le ponemos Ash al más chico?-
-Sí, es muy lindo- Dijo, ella, sonriendo.
-¿Y… tú papá?- Preguntó mirándola.
-¿Qué tiene, él?- Lo cuestionó pensando en otra cosa.
-Su nombre es…- Dijo como para que ella terminara la oración.
-Dorian- La palabra quedo suspendida por unos minutos hasta que ambos se miraron.
-Me encanta- Dijeron al mismo tiempo. Ambos rieron.
 Durmieron toda la tarde hasta que el hambre de todos los despertó.
Dos años y medio después
Un par de niños, de apenas dos añitos, corrían, mañana y tarde, por todos los rincones de la casa junto con sus padres. Quienes los consentían, pero al mismo tiempo les enseñaban a ser buenos y amables.
A la hora de comer Ben se encargaba de la comida mientras Geni bañaba a los pequeños. Luego de comer iban al centro a comer helado. Durante las tardes se la pasaban en el parque.
Y al cenar iban derecho a la cama… Una rutina que todos disfrutaban todos.

-Mira, mami- Exclamó Ash señalando a una mujer enmascarada.
-¿Te gusta Ash?- Preguntó Geni.
-¡Sí!- Gritó feliz.
Como había mucha gente Ben le hiso caballito a Ash y Geni alzó a Dorian.
-¿Papi por qué hay muchas personas?- Preguntó Dorian.
-Por que festejan Halloween- Contestó Ben feliz.
-¿Qué?- Preguntó inocentemente Ash.
-Es una fiesta  donde todos de disfrazan y los niños piden caramelos- Dijo paciente Geni.
-¿Podemos, mami?- Dijeron Dorian y Ash emocionado.
-Sí ¿Podemos mami?- Dijo Ben molestando a Geni, obviamente fue la única en entenderlo.
-Sí, todos vendremos a pedir dulces- Dijo Geni sonriendo, pero miró a Ben con algo de enojo.
-¡Sí!- Gritaron los tres.

Luego de comprar todo lo necesario volvieron al castillo. Cuando anocheció Geni comenzó a Bañar a los niños.
-Mami, mami- Decía Ash mientras salpicaba un poco.
-Sí. Quédate quieto Dorian si no, no puedo- Geni parecía loca, pero se divertía.
-Me gusta mi traje de gatito- Comentó Ash tomando la mano de su hermano.
-¿Ah, sí? ¿Y a voz Dorian, te gusta tú disfraz?- Preguntó lavando aun a Dorian.
-Sí, mucho mami- Dorian se destacaba por ser él tranquilo, no era tímido, pero cuando hablaba se notaba que era muy pacífico y con apenas dos años bastante responsable.
Al terminar de bañarlos los llevó a la habitación donde ambos dormían (de todas formas estaba al lado de la de ellos).
Una vez le puso lo disfrazases se fue a cambiar. Ben apareció un ratito después portando su viejo uniforme nazi.
-Soldados formación- Dijo fingiendo un tono autoritario exagerado.
-¡Sí!- Dijeron algo asustados, parándose en fila. Intentando sacar el poco pecho que tenían.
-¿Están listos para pedir dulces hasta caer del sueño?- Marchaba de lado a lado dando largas y pocas pisadas.
-¡Sí!- Reían por como él hablaba.
Se arrodilló para estar un poco más cerca de ellos y susurró:
-¿Están listos para darle un gran, enorme abrazo a mamá cuando llegue?-
-Sí, papi- Dijeron en el mismo tono de Ben.
-¿Qué tanto habla ustedes?- Geni aparece por la puerta vestida de bruja (irónico ¿No?)
-¡Mami!- Gritan ambos corriendo hacía Geni.
Esa noche la pasaron como ninguna otra, comieron muchas golosinas, molestaron a algunas almas y por ultimo bailaron en el parque con todos los pueblerinos. Algo que ninguno pudo olvidar.

Mañana podrán leer sobre Amelia y Alexander en: "Como decir adiós, sin lastimarte"
Te amo onee!!!
Mio:3

jueves, 21 de marzo de 2013

27 días^^

Acá esta lo que prometí ^^ me alegra haberlo terminado. Igual termino siendo más corto de lo que esperaba, pero igual me gusta... Dejó ver el lado de Ben "el medico". Es multifacetico (perdón si no esta bien escrita, no la puedo encontrar en ningún lado) Todo lo que él quiere lo hace. Lo amo!!
También cuento el nacimiento que más espere... no le puse detalle (por si se lo preguntan)
Bueno... disfrute.

Un Demonio y un Ángel (1973)
Historia de Genevieve y Carol
Un dolor muy fuerte la había hecho desfallecer. El perder su primer embarazo era doloroso tanto hoy como cuando sucedió.
Luchaba consigo misma para mantener esa sonrisa que todos querían ver, pero de noche cuando solo el amor de su vida le podía ver, caía en ese poso que ella llamo tristeza.
 Años, incalculables, habían pasado ya desde la perdida aún sentía la misma desdicha, pero no lloraba más. Cuando se enteró de lo que ahora se engendraba en su vientre, no pudo esperar.
La mañana se la comenzaba en el patio con el desayuno que Geni amaba hacer (aunque solo lo supiera Ben) Y todos a la mesa disfrutando, pero esta vez Carol no se presentó. Todos se ofrecieron buscarla, pero solo al final Geni fue elegida.
Caminó decidida y preocupada. Carol jamás llegaba tarde.
Llegó a la habitación de ella y sin tocar entro.
-¿Carol que haces?- Preguntó asombrada al verla recostada.
-Reposo… Veni que te quiero contar algo, Geni- Dijo Carol contenta, pero algo sería.
-¿Qué pasa?- Y Geni se sentó junto a Carol.
-Estoy embarazada otra vez, Geni- Su voz sonaba algo ronca por dormir, pero estaba muy feliz, Geni lo supo.
-¿No se lo querés decir a Ed?- Preguntó Geni. Tal vez por eso estaba en cama.
-Sí, pero no quiero levantarme…-
-Entonces te traigo el desayuno acá y llamó a Ed- Interrumpe a Carol muy feliz-Ahora vengó-
Corrió a buscar todo.
Geni siempre fue así con ella, se tuvieron un cariño incalculable desde que se conocieron. Cuando  volvió de su aventura en la tierra era algo diferente, más extrovertida, algo más dura, pero jamás dejo de complacerlos.

8 meses después
El dolor que golpeaba su vientre la hacía temblar, pero por lo menos era ese el dolor y no el que la deja sin razones para seguir.
-¿No van a llamar a un médico?- Dijo Ben preocupado porque ella seguía en la cama y todos se miraban.
-¿Qué es un médico, Ben?- Dijeron a unísono Ed y Geni.
-Dios, a ver si me acuerdo algo…- Ben pensó unos minutos-Quiero que me traigan, escuchen bien, una fuente con agua caliente, tijeras, un recipiente y un pañuelo- Ordenó Ben desesperado. Ed y Geni corrieron en la búsqueda.
Ben se sentó junto a Carol quien, pobre, no daba más.
-Gracias, Ben- Dijo agitada.
-Tranquila no te fuerces, mira tenes que respirar con la entre abierta y rápido ¿Sí?- Dijo Ben acariciando la cabeza de Carol.
-Sí- Comenzó a respirar como le había dicho Ben y comenzó a sentir menos dolor.
Luego de unos minutos aparecieron Ed y Geni con las cosas que precisaba Ben.

El parto había durado más de lo que Ben hubiera querido, pero al final dos hermosos mellizos estaban en los brazos de Carol.
-Ed…- Exclamó Carol preocupada.
Todos la miraron, Ed se acercó.
-¿Qué pasa?- Dijo asustado.
-El niño es humano- Su voz sonaba triste. Ed los abrazo.
-¿Cuál es el problema?- Preguntó Ben.
Carol lo miro y le pidió que se acercara. Él se sentó en cuanto Edward se levantó. Ella le dio al niño. Al tomarlo noto lo débil que era.
-Es…- Intento decir Ben, pero Carol lo interrumpió.
-Tan débil… además no tiene cola. Mira si los humanos pudieran gobernar el cielo o el infierno, no existiríamos. Además lo matarían al instante…- La tristeza que expresaba la voz de Carol provoco un silencio.
-¿Y sí se los llevan y los crían como humanos?- Pregunta Ben jugando con la manito del niño.
-Ben eso sería…- Intenta hablar, Geni, pero Ed y Carol dicen juntos:
-Sería lo mejor-
Geni queda atónita. Ben sonríe, él seguía hipnotizado con él bebe que tenía en sus manos, le recordaba, en parte, a Leon.
-No quiero que se vallan- Dijo en un sollozo Geni.
Ben la miró.
-Tranquila yo estaré contigo para siempre, Mi hermosa- Dijo mirándola con una dulzura que a Geni le bastó. Ella asintió.
-Ben…- Él volteó a ver Carol-¿Le podrás poner nombre?- Y sonrió.
Todos miraron atónitos. Era más que una tradición que la madre nombrara al hijo y el padre a la hija, pero Carol no era de seguir esas cosas.
-Yo…- Miró al niño-Alexander- Como Carol rió de felicidad la miró.
-Me encanta- Dijo divertida-Ed… te toca- Sonrió.
Él se quedó pensativo, reposó su espalda sobre la pared.
-Mejor que lo elija Geni- Dijo de la nada mirándola con amor.
-Amelia- Dijo segura.
-¿Por tú mamá?- Preguntó Ben.
-Sí- Dijo llena de felicidad. Siempre quiso tener a alguien que supiera todo lo que ella pensaba, así no tenía que hablar tanto. Lo amaba profundamente.
-¿Cuándo voy a ponerme mejor, Ben?- Él sintió como Carol tiraba de su camisa.
-Mañana podrán partir, reinita- Le sonrió y miró a Geni-Sera mejor que nosotros nos vallamos, para que ellos puedan descansar. Es bastante tarde- Dijo con una voz pacífica.
Ella asintió, él se levantó y al entregarle a Alexander a Ed se fueron.
Cuando llegaron a la habitación, Ben se desplomo sobre la cama. Geni comenzó a cambiarse.
-Que lindos que eran ¿No Ben?- Dijo Geni mirándolo.
-Mucho…- Al mirarla, Ben notó que estaba de espaldas a él. Con cuidado se acercó a ella y la abrazó por la espalda-Te amo- Besó su cabeza.
-Yo más… Quiero uno…- Dijo Geni de la nada, con una voz algo triste.
-Yo igual… pero ¿Por qué la tristeza?- Pregunta abrazándola más fuerte.
-No puedo engendrar un demonio en mi vientre… soy débil, Ben- Comenzó a llorar.
-Tranquila- Dijo con una dulzura que hiso que ella se sintiera fuerte.
-¿Y si hacemos que se engendren en otro lado?- Dijo acariciando el brazo de Ben.
-Muy buena idea, mi amor- Dijo casi dormido.
Pero ninguno durmió.

A la mañana siguiente Carol y Ed, juntos con sus hijos se fueron para poder criar a los dos como humanos.
Carol estaba más que feliz porque les daría una vida bella a sus hijos, en cambió Edward estaba triste por el tener que alejarse de Geni. 

Mañana: "Fueron como su Madre"

Te amo!!!!!!!
Mio^^